PLAN DEL ARTÍCULO «¿QUÉ HACER CON LA RABKRIN?»*

1. - Nuestro aparato estatal en su conjunto está más vinculado, más impregnado del viejo espíritu. De este modo lo renovamos más.

2. - Mayor movilidad de un tipo de aparato como el vinculado directamente al Comité Central.

3. - Mayor autoridad del mismo.

4. - ¿No habrá entonces demasiados miembros del CC?

5. - El carácter de los plenos del CC como conferencias ha surgido ya de nuestra anterior construcción partidaria.

6. - Es posible un decreto sobre la limitación de la asistencia de los miembros del CC a las sesiones de las altas instituciones gubernamentales (SNK, STO, VTsIK, etc.).

7. - Es posible un turno de ellos para asistir a estas sesiones.

8. - Es posible un turno de ellos en las sesiones de la junta de la Rabkrin.

9. - Posible objeción contra este plan: demasiados revisores, demasiada supervisión, demasiados jefes con derecho a exigir respuesta inmediata, que distraen a los empleados de su trabajo directo, etc.

10. - Respuesta: no suponemos una composición de empleados del tipo habitual en la RKI.

* Véase el presente tomo, págs. 383-388. Red.

MATERIALES PARA EL ARTÍCULO «CÓMO REORGANIZAR LA RABKRIN»

11. - ¿A qué se debe que en el Narkomindel sea mejor la composición de empleados? ¿Y qué condiciones surgen para obtener de la RKI un aparato igualmente renovado?

12. - La RKI debe comenzar ahora mismo la organización del trabajo en forma nueva sobre la base de la experiencia de cinco años.

13. - Nueva organización del trabajo por parte de la Secretaría del CC (organización de la formación de los nuevos miembros del CC en todos los detalles de la administración).

14. - Una mayor ordenación de las sesiones del Politburó se desprende ya del curso del trabajo.

15. - Importante ventaja del aumento del número de miembros del CC: disminución del elemento personal y fortuito en sus decisiones, etc.

Dictado en enero, no más tarde del 9, 1923.
Publicado por primera vez en 1959.

en el Colectánea Leninista XXXVI

Se imprime según el registro del secretario (ejemplar mecanografiado)

2 ¿QUÉ HACER CON LA RABKRIN?

Es indudable que la Rabkrin representa para nosotros una enorme dificultad. Hasta ahora no ha dado ningún resultado, y la cuestión de su organización e incluso de su conveniencia en general sigue siendo un problema.

Creo que quienes dudan de su necesidad están equivocados. Pero al mismo tiempo no niego que la cuestión de nuestro aparato estatal y su mejoramiento se presenta como muy difícil y lejos de estar resuelta.

Nuestro aparato estatal, con excepción del Narkomindel, representa en sumo grado un vestigio de lo viejo, en mínimo grado sometido a una demolición radical. Solo está ligeramente pulido por arriba. Y en los demás aspectos, para ponerlo en funcionamiento como es debido, el Estado obrero y campesino, y además un Estado construido sobre bases enteramente nuevas, siempre ha necesitado y necesita ahora la concentración en él, en los marcos más jerárquicos, de los miembros del partido.

Basta recordar cómo actuábamos en los momentos peligrosos de la guerra civil, cómo concentrábamos nuestras mejores fuerzas partidarias en el Ejército Rojo, cómo recurríamos a la movilización de los obreros partidarios avanzados, para confirmar lo dicho.

Y he aquí que, me parece, como resultado de todos nuestros intentos de reorganizar la Inspección Obrera y Campesina, la conclusión es que no hemos hecho aún un intento. Precisamente, no intentamos entregar este asunto

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a nuestros obreros y campesinos, poniéndolos al frente de nuestro partido, como miembros del CC.

Concibo esta transformación de la Rabkrin del siguiente modo: varias decenas (de 50 a 75 personas) de obreros y campesinos, completamente probados en cuanto a honradez y dedicación, son elegidos para el CC del partido adicionalmente a los demás miembros del CC. Al mismo tiempo, la Rabkrin queda reducida por fin (¡por fin!) a algunos cientos de personas, por un lado, las más probadas en los asuntos de la Rabkrin en general, es decir, los más familiarizados con la supervisión general de nuestro aparato, especialistas altamente calificados tanto por el conocimiento de nuestro aparato como por la preparación teórica para las cuestiones de organización del trabajo en las instituciones, y por los métodos de verificación e investigación; por otro lado, personas de puro aparato secretarial auxiliar.

A los nuevos miembros del CC, que son completamente iguales en derechos a los demás miembros del CC, se les encarga: mediante un trabajo prolongado y perseverante, estudiar y mejorar nuestro aparato estatal. Todos los demás empleados de la Rabkrin reciben la tarea de ayudarles en esto: unos, como los más familiarizados con este aparato y los más familiarizados con el trabajo de la Rabkrin; otros, como empleados de tipo secretarial.

El Comisariado del Pueblo de la Inspección Obrera y Campesina podría seguir siendo el mismo comisariado que hasta ahora. Los nuevos miembros del CC podrían considerarse en comisión temporal en él. El Comisario del Pueblo de la Inspección Obrera y Campesina podría conservar su rango, su puesto y sus derechos, al igual que los miembros de su junta.

¿Qué ventajas obtendríamos de tal organización? Ante todo, renunciaríamos de una vez por todas a nuevas reorganizaciones emprendidas sobre la base de un estudio insuficiente de nuestro aparato. En segundo lugar, elevaríamos de inmediato la autoridad de este comisariado, tanto mediante la incorporación de miembros del CC como mediante la reducción del número de sus empleados a unos pocos cientos. Pues desde el estado actual, en que los miembros del Comisariado del Pueblo de la Inspección Obrera y Campesina, por regla general, viven de las limosnas de las instituciones inspeccionadas, pasaríamos de inmediato a una situación

en la que la máxima independencia de los empleados de la Rabkrin estaría garantizada, ya sea mediante salarios muy altos (esto se puede lograr reduciendo el número de empleados a unos pocos cientos de empleados superiores exclusivamente altamente calificados y verificados), ya sea mediante aquellos auxiliares de tipo puramente secretarial que estarían bajo control y supervisión constantes tanto de los mencionados miembros del CC como de los pocos especialistas que dejemos tras una cuidadosa verificación del número de empleados del comisariado.

Los nuevos miembros del CC recibirían la tarea de estudiar con atención y prudencia nuestro aparato estatal en todas sus ramificaciones, incluidos los fideicomisos estatales.

Este asunto no puede hacerse rápido. Por lo tanto, no recibirían ningún plazo fijo para su tarea. Por otra parte, podrían contar con varios años de trabajo mediante la sustitución de unos miembros del CC por otros para la misma tarea, es decir, por decisión del congreso del partido garantizaríamos a los miembros del CC en este puesto la posibilidad de trabajar varios años y luego regresar a su puesto anterior.

Lenin
9 de enero de 1923. Registrado por M. V.

¿QUÉ HACER CON LA RABKRIN?
(continuación)

Preveo que este plan precisamente provocará un montón de objeciones, la mayoría de las cuales serán dictadas por el aullido malicioso de los peores viejos elementos de nuestro aparato estatal que han permanecido realmente viejos, es decir, prerrevolucionarios. Dirán que esto creará un caos completo en el trabajo, que los miembros del CC, sin saber qué hacer, deambularán por los comisariados, por las instituciones, entorpeciendo el trabajo en todas partes, exigiendo explicaciones, etc., etc.

Me parece que el carácter de tales objeciones delata demasiado su origen y que a estas objeciones

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apenas vale la pena responder. Está claro que si se supone una composición de empleados del tipo habitual, probablemente se podría justificar al menos una parte de tales objeciones. Pero la cuestión es que precisamente no suponemos una composición de empleados del tipo habitual en este comisariado, sino que tomamos en él exclusivamente una composición de los mejores obreros que, según la verificación del congreso del partido, merecen ser elegidos para el CC. Con esto, me parece, garantizamos que la composición del Comisariado del Pueblo de la RKI no será en adelante peor en calidad que la de nuestro mejor comisariado, precisamente el Narkomindel. ¿A qué se debe que en el Narkomindel haya la mejor composición de empleados? A que allí, en primer lugar, no pudieron quedar, en proporción apreciable, diplomáticos de la vieja escuela; en segundo lugar, a que allí seleccionamos de nuevo a los compañeros, los seleccionamos exclusivamente según nuevas medidas, según la adecuación a las nuevas tareas; en tercer lugar, a que allí, en el Narkomindel, no hay esa abundancia de empleados venidos de todas partes que, en el fondo, repiten enteramente las viejas cualidades de los funcionarios, como en otros comisariados; y, en cuarto lugar, a que el Narkomindel trabaja bajo la dirección inmediata de nuestro CC. Este es, propiamente hablando, el único de nuestros comisariados que hemos renovado por completo, que trabaja realmente para el poder obrero y campesino y en su espíritu, y no solo se considera que trabaja así, mientras que en realidad trabaja en masa contra él o no en su espíritu.

Ahora, ¿qué condiciones se nos presentan para obtener de la RKI un aparato igualmente verdaderamente renovado? La primera condición: la honradez estará plenamente garantizada por la elección; la segunda condición: las altas cualidades de los trabajadores en cuanto a su dedicación a la causa y capacidad; la tercera condición: su cercanía a la más alta institución partidaria e igualdad de derechos con quienes dirigen nuestro partido y, a través de él, todo nuestro aparato estatal.

Pueden decir que ninguna honradez, ninguna autoridad partidaria sustituirá lo que en este caso es fundamental: el conocimiento del asunto,

el conocimiento de nuestro aparato estatal y el conocimiento de cómo debe ser reconstruido.

A esto responderé que en mi propuesta una de las condiciones más esenciales es que no esperamos resultados rápidos del trabajo del nuevo comisariado y suponemos de antemano que este trabajo se prolongará muchos años. Entonces la cuestión se reduce ya a la organización del trabajo del nuevo comisariado.

Y aquí me considero con derecho a suponer que tanto entre nuestros trabajadores del partido como entre los dirigentes de nuestra actual RKI se ha acumulado suficiente experiencia, suficiente conocimiento, suficiente habilidad y demás cualidades para organizar correctamente la formación de los nuevos miembros del CC, y además una formación práctica, es decir, combinar su familiarización con todos los detalles de nuestro aparato estatal con su familiarización también en el terreno de lo que ha hecho la ciencia moderna del Estado burgués en cuanto a la organización del mejor trabajo de los empleados de todo tipo.

Lenin
13 de enero de 23. Registrado por L. F.

¿QUÉ HACER CON LA RABKRIN?
(2ª continuación)

Supongo, como cosa obvia, que la RKI comenzará ahora mismo, sobre la base de la experiencia de cinco años, la organización del trabajo en forma nueva; dividirá a los nuevos trabajadores en una serie de grupos, distribuirá el trabajo entre estos grupos sistemáticamente; dividirá estos grupos: en los que se ocupan periódicamente del trabajo de familiarización práctica con la experiencia extranjera; en los que se ocupan teóricamente del trabajo de familiarización con los resultados de la ciencia moderna en el ámbito de la organización del trabajo en general y especialmente del trabajo de dirección. Dividirá a todos los trabajadores de la RKI para la realización de los trabajos que se les encomienden sistemáticamente de abajo arriba, en distintas funciones y en distintas ramas de la administración, en distintas localidades, en distintas condiciones de trabajo con respecto a las nacionalidades, etc.

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En una palabra, supongo que los compañeros de la RKI han aprendido algo durante estos cinco años y que sabrán aplicar a la nueva organización del comisariado los conocimientos adquiridos. Además, no hay que olvidar que tenemos, al parecer, tres instituciones de tipo científico dedicadas al estudio de la organización del trabajo (el Instituto Central del Trabajo, un grupo destinado a tal fin en la RKI y un grupo en el Comisariado Militar). Recientemente se celebró un congreso de estos tres grupos, 227 y se puede esperar que su trabajo marche ahora de manera más correcta, más armoniosa y más conveniente que hasta ahora.

¿Qué nueva organización del trabajo supongo por parte de la Secretaría de nuestro CC? Por supuesto, varias decenas de miembros del CC requerirán una nueva organización del trabajo. Pero debo señalar que a la organización del pleno de nuestro CC según el tipo de altas conferencias ya hemos pasado de hecho. Ahora se trata de organizar la formación de estos nuevos miembros del CC en todo el trabajo del CC y en el trabajo de familiarización con las altas instituciones estatales. Si nos retrasamos en este asunto, no cumpliremos una de nuestras obligaciones fundamentales: la obligación de aprovechar la permanencia en el poder para enseñar a los mejores elementos de las masas trabajadoras todos los detalles de la administración. Medidas como una mayor ordenación de las sesiones de nuestro Politburó, su celebración dos veces por semana con reducción de las horas de sesión, mejor preparación de todos los documentos para ellas y entrega más anticipada de estos documentos a todos los miembros del CC. Tales medidas se desprenden ya ahora de todo el curso del trabajo y se exigen imperiosamente, de modo que difícilmente se pueden imaginar objeciones contra ellas. Por supuesto, esto requerirá un aumento del gasto en empleados de tipo secretarial, pero escatimar dinero en estos gastos sería lo más insensato.

Además, no ocultaré a los compañeros que considero una importante ventaja del aumento del número de miembros del CC la disminución del elemento personal y fortuito en sus decisiones, una mayor preparación de las mismas, una verificación más detallada de todas las afirmaciones hechas en tales sesiones y,

en relación con ello, una mayor estabilidad de nuestro CC tanto en cuanto a la continuidad de su trabajo como a su resistencia a las escisiones que podrían ser provocadas por una insuficiente vinculación de esta institución con las masas.

Lenin
13 de enero de 23.
Registrado por L. F.

Dictado el 9 y 13 de enero de 1923.
Publicado por primera vez en 1959.

en el Colectánea Leninista XXXVI

Se imprime según el registro del secretario (ejemplar mecanografiado)