¡Camarada Stalin!

Yo impugno la legalidad de la decisión adoptada ayer sobre Rózhkov, pues: en primer lugar, esta decisión, en contra de la costumbre y el reglamento, no fue incluida en el orden del día hasta las 12 del mediodía; en segundo lugar, los documentos no fueron comunicados previamente a los miembros del Comité Central; en tercer lugar, no había ninguna razón para la prisa después de haber discutido este asunto dos veces, más aún cuando yo asistí a la primera parte de la sesión y la cuestión se trató justo después de que yo tuviera que retirarme. Por lo tanto, insisto en que se traslade el asunto al pleno, más aún cuando solo queda una semana para el pleno.

Sobre la cuestión de Lozovski, propongo utilizar el tiempo que ha quedado libre para buscar con más esmero los candidatos necesarios.

Nosotros, como partido, ya hemos dedicado una cantidad desmesurada de fuerzas al Comintern y, por consiguiente, al Profintern. Si Lozovski resultó no ser del todo satisfactorio por sí mismo, entonces es necesario atraer nuevas fuerzas

A I.V. STALIN. 8 DE DICIEMBRE DE 1922

fuerzas: ya sea de extranjeros, ya sea de trabajadores que no serán empleados por nosotros de ningún otro modo, es decir, ni para trabajo organizativo, ni práctico o administrativo. Por lo tanto, en ningún caso se puede tomar a Kalnin, quien, como ya he oído, ha comenzado un trabajo bastante importante y, si no me equivoco, bastante exitoso en el Donbás. Tampoco se puede simplemente nombrar a Tomski, pues en el VTsSPS está abrumado de trabajo, el cual se ve extremadamente dificultado por la falta de personal. Si es necesario, propongo nombrar a Tomski y a Rudzutak, de modo que estén ocupados en este nuevo cargo no más de media hora al día y con la obligación de contar con dos o más secretarios que dominen idiomas extranjeros y sean capaces de informar a Tomski y a Rudzutak con todo detalle. Propongo encargar la búsqueda de tales secretarios al Buró de Organización o a la Secretaría, de modo que no sean retirados en modo alguno de ningún cargo que sea necesario para nuestro partido.

Llamo la atención sobre que si no se utilizan personas como Rothstein, esto indica claramente una anarquía flagrante en la organización de los asuntos del Profintern y del Comintern, pues en todo caso estas personas han demostrado con un largo trabajo su completa idoneidad para la actividad literaria, por ejemplo, en el antiguo «Neue Zeit»; no hay duda de que con una adecuada ayuda secretarial estas personas serán de una utilidad excepcionalmente grande, y los secretarios adecuados se pueden y deben tomar no de entre los rusos, sino de entre los extranjeros. Hay que poner definitivamente límite a la extracción de fuerzas de nuestro partido en beneficio del Comintern y del Profintern.

Propongo dirigir la propuesta correspondiente a la Secretaría del Comité Central o al Buró de Organización.

Lenin

Dictado por teléfono