Camarada Stalin (Por ahora solo a título de consulta privada, con la petición de que consulte con otros miembros del Comité Central 180)

Le envío el cuadro resumen sobre la cuestión del programa de reparación de buques. Hay que decidir lo antes posible, creo que incluso hoy. Ayer hablé detenidamente con Skliansky y vacilé un poco, pero el gasto de 10 millones es tan enormemente elevado que, no obstante, no puedo dejar de proponer lo siguiente:

Aprobar la terminación del crucero «Najímov»; luego, reducir en 1/3 los demás buques grandes (destructores, acorazados, etc.) y encargar al organismo correspondiente que reduzca todos los demás gastos. Creo que, en conjunto, se podrá alcanzar entonces 7 millones, y del resto sería mucho más correcto aumentar los gastos en escuelas. Adjunto el cuadro resumen rigurosamente secreto y luego los resultados del trabajo de la comisión de Piátakov 181, que, según palabras del camarada Skliansky, ya ha reducido casi 16 millones.

Opino que la flota en sus dimensiones actuales, aunque es una flotilla, como acertadamente observa el camarada Skliansky, es, sin embargo, para nosotros un lujo desmedido. El crucero «Najímov» hay que terminarlo, porque lo venderemos con ganancia; en lo demás, estoy convencido de que nuestros

especialistas navales se dejan llevar excesivamente. No necesitamos una flota, mientras que el aumento de los gastos en escuelas es urgentemente necesario 182.

Lenin
Dictado por teléfono el 25 de noviembre de 1922, a las 11 de la mañana
Publicado por primera vez en 1959

en el Lenin Collection XXXVI

Se imprime según la transcripción de la secretaria (ejemplar mecanografiado)

Camarada Stalin

En relación con la acusación de que reduzco el programa de reparación de buques «al ojo» 183, debo explicar lo siguiente:

La magnitud total del programa de reparación de buques debe estar en consonancia (y esto, por supuesto, solo pueden hacerlo los especialistas) con el tamaño de la flota que, por razones políticas y económicas, decidamos mantener. Me han convencido plenamente de que el crucero «Najímov» debe estar entre nuestra flota, porque en el peor de los casos debemos tener la posibilidad de venderlo con ganancia. Además, en nuestro programa de reparación de buques figura toda una serie de destructores de escuadra, parte de los acorazados, luego submarinos, etc. El número total de estos buques me parece excesivo, no justificado por las condiciones de nuestra fuerza naval en general e insoportable para nuestro presupuesto. En qué medida exactamente se puede reducir esta parte de los buques, no lo sé y creo que la comisión de Piátakov y Sokolnikov tampoco tuvo la posibilidad de determinarlo sobre la base de consideraciones racionales, económicas y, en especial, políticas.

Para mí es indudable una cosa: la suma total de 10 millones es insoportable para nosotros. Por eso propongo fijar dicha suma en 7 millones, obligando a los especialistas militares a calcular qué número total de destructores de escuadra, acorazados, submarinos y demás flota se obtendrá con ese