El representante de la Sociedad Americana de Ayuda Técnica a la Rusia Soviética, el camarada Raichel, me ha informado sobre la opinión incorrecta acerca de la nueva política económica que existe entre una parte de la colonia rusa en América del Norte.

Esta opinión incorrecta, creo, pudo haber sido el resultado de una interpretación deliberadamente tergiversada de esta política por parte de la prensa capitalista y de los absurdos cuentos difundidos por los encarnizados guardias blancos expulsados de la Rusia Soviética, así como por mencheviques y socialrevolucionarios.

En Europa, estos cuentos sobre nosotros y, especialmente, sobre nuestra nueva política económica, están cada vez más en desuso. La nueva política económica no ha cambiado radicalmente nada en el régimen social de la Rusia Soviética y no puede cambiar nada mientras el poder esté en manos de los obreros, y de la solidez del poder soviético, al parecer, nadie puede dudar ya en la actualidad. La malevolencia de la prensa capitalista y la afluencia de guardias blancos rusos a América solo testimonian nuestra fuerza.

El capitalismo de Estado, que es uno de los momentos principales de la nueva política económica, es, en las condiciones del poder soviético, un capitalismo que es conscientemente admitido y limitado por la clase obrera. Nuestro capitalismo de Estado se diferencia muy sustancialmente del capitalismo de Estado de los países que tienen gobiernos burgueses, precisamente en que el Estado en nuestro país está representado no por la burguesía, sino por el proletariado, que ha sabido conquistar la plena confianza del campesinado.

Desgraciadamente, la introducción del capitalismo de Estado en nuestro país no avanza tan rápidamente como quisiéramos. Hasta ahora, por ejemplo, no tenemos prácticamente ninguna concesión seria, y sin la participación del capital extranjero en el desarrollo de nuestra economía, su rápida reconstrucción es inconcebible.

A aquellos para quienes la cuestión de nuestra nueva política económica, la única política correcta, les parece insuficientemente clara, los remito a los discursos del camarada Trotski y al mío en el IV Congreso de la Internacional Comunista*, dedicados a esta cuestión.

El camarada Raichel me ha informado sobre el trabajo preparatorio que realiza la Sociedad de Ayuda Técnica para organizar comunas agrícolas y otras comunas productivas americanas que desean entrar y trabajar en Rusia, que suponen traer consigo nuevos instrumentos de producción, tractores, semillas de plantas cultivadas mejoradas, etc.

En mis cartas a la Sociedad de Ayuda Técnica y a la Sociedad de Amigos de la Rusia Soviética acerca del trabajo muy exitoso de sus comunas agrícolas y destacamentos en Rusia en el verano de 1922, ya he expresado mi agradecimiento a los camaradas americanos**.

Aprovecho la ocasión para, una vez más, en nombre del Gobierno soviético, expresarles mi agradecimiento y subrayar que, de todos los tipos de ayuda, la ayuda a nuestra agricultura y al mejoramiento de la técnica de esta agricultura es para nosotros la más importante y la más valiosa.

Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo
V. Uliánov (Lenin)

Escrito el 14 de noviembre de 1922.
Publicado el 10 de enero de 1923 en el periódico «Ruski Golos» n.º 2046,
Nueva York

Se imprime según la copia mecanografiada, cotejada con el texto del periódico

* Véase el presente tomo, págs. 278-294. Red.
** Ibídem, págs. 229, 230. Red.