Al secretario del CC, camarada Stalin,  
13/X.1922.

La resolución del pleno del CC del 6.X. (acta nº 7, punto 3) establece una reforma aparentemente insignificante y parcial: «adoptar una serie de resoluciones particulares del STO sobre la autorización temporal de importación y exportación para categorías individuales de mercancías o en aplicación a fronteras particulares». Pero en realidad esto es una ruptura del monopolio del comercio exterior. No es de extrañar que el camarada Sokolnikov lo haya buscado y conseguido. Siempre lo buscó, es amante de la paradoja y siempre se dedicó a demostrar que el monopolio nos es desventajoso. Pero es sorprendente que hayan votado a favor, sin consultar detalladamente a ninguno de los gestores económicos, personas que en principio están a favor del monopolio.

¿Qué significa la resolución adoptada? Para la importación y la exportación se abren oficinas de compra. El propietario de la oficina tiene derecho a comprar y vender únicamente las mercancías especialmente indicadas. ¿Dónde está el control? ¿dónde están los medios de control? El lino en Rusia cuesta 4 rublos y medio, en Inglaterra, 14 rublos. Todos hemos leído en *El Capital* cómo el capital se transforma internamente y se vuelve audaz con el rápido aumento del interés y la ganancia. Todos recuerdan que el capital es capaz de llegar rápidamente a arriesgar la cabeza, y Marx lo reconoció mucho antes de la guerra y de sus «saltos». ¿Qué ocurre ahora? ¿Qué fuerza contendrá a los campesinos y comerciantes de hacer el negocio más ventajoso? ¿Cubrir Rusia con una red de inspectores? ¿Atrapar al vecino de la oficina de compra y demostrar que su lino está vendido para la exportación clandestina? Las paradojas del camarada Sokolnikov son siempre ingeniosas, pero hay que distinguir las paradojas de la dura verdad.

Ninguna «legalidad» en la Rusia rural es absolutamente posible en una cuestión semejante. Ninguna comparación con el contrabando en general («de todos modos, dicen, también el contrabando contra el monopolio va a todo dar») es absolutamente correcta: una cosa es el contrabandista especialista en la frontera, otra cosa es todo el campesinado, que defenderá y luchará contra el poder que intenta arrebatarle su «propia» ganancia.

Sin haber experimentado aún el régimen del monopolio, que apenas comienza a darnos millones (y dará decenas de millones y más), introducimos un caos total, empujamos los mismos puntales que apenas comenzamos a fortalecer. Hemos comenzado a levantar un sistema: tanto el monopolio del Vneshtorg como la cooperación han comenzado a construirse. Dentro de uno o dos años habrá algunos resultados. La ganancia del comercio exterior se mide en cientos por ciento, comenzamos a recibir millones y decenas de millones. Hemos comenzado a construir sociedades mixtas, hemos empezado a aprender a recibir la mitad de sus ganancias (monstruosas). Ya vemos cierta perspectiva de un ingreso estatal sólido. ¡Abandonamos esto con la esperanza de los aranceles, que no pueden dar ni de lejos una ganancia semejante, lo abandonamos todo y perseguimos un fantasma!

La cuestión fue presentada al pleno apresuradamente. No hubo nada parecido a una discusión seria. No hay ninguna razón para apresurarse. Solo ahora comienzan a profundizar los gestores económicos. Decidir las cuestiones más importantes de la política comercial de la noche a la mañana, sin reunir materiales, sin sopesar los pros y los contras con documentos y cifras, ¿dónde está ni la sombra de una actitud correcta hacia el asunto? Gente cansada vota en unos minutos y listo. Cuestiones políticas menos complejas las hemos sopesado muchas veces y decidido a menudo durante varios meses.

Lamento muchísimo que la enfermedad me haya impedido estar ese día en la sesión y que me vea obligado a solicitar ahora una cierta excepción a la norma. Pero creo que hay que sopesar y estudiar la cuestión, que apresurarse es perjudicial.

Propongo: aplazar la decisión de esta cuestión dos meses, es decir, hasta el próximo pleno, y mientras tanto reunir los documentos cotejados y verificados sobre la experiencia de nuestra política comercial.

V. Uliánov (Lenin)

P. S. En la conversación de ayer con el camarada Stalin (no estuve en el pleno y traté de informarme con los compañeros que estuvieron en el pleno) tocamos, entre otras cosas, la hipotética apertura temporal de los puertos de Petrogrado y Novorossiysk. Me parece que ambos ejemplos muestran el peligro extremo de experimentos semejantes, aunque sea para la más pequeña lista de mercancías. La apertura del puerto de Petrogrado aumentará el contrabando de lino por la frontera finlandesa hasta dimensiones aterradoras. En lugar de luchar contra los contrabandistas profesionales, caerá sobre nosotros la lucha contra todo el campesinado de la región linera. Casi con certeza seremos derrotados en esta lucha, y además de forma irreparable. La apertura del puerto de Novorossiysk extraerá rápidamente los excedentes de grano: ¿es prudente esto, cuando nuestras reservas para la guerra son pequeñas? ¿cuando una serie de medidas sistemáticas para aumentarlas aún no ha podido dar resultados?

Luego hay que pensar en lo siguiente. El monopolio del Vneshtorg nos ha dado el comienzo de un afluencia de fondo de oro a Rusia. Apenas es posible contar: el primer viaje de tal o cual comerciante a Rusia durante medio año le ha dado, digamos, cientos por ciento de ganancia; él eleva el precio que nos paga por la compra de ese derecho del 25% al 50% en beneficio del Vneshtorg. Hemos empezado a recibir la posibilidad y a aprender y a aumentar el tamaño de esta ganancia. De repente todo esto se pierde, todo el trabajo se interrumpe, porque si se abren diferentes puertos parcialmente y por tiempo, ningún comerciante dará ni un céntimo por semejante «monopolio». Esto está claro. Hay que pensar y calcular varias veces antes de correr tal riesgo. Además, también el riesgo político de dejar entrar no a los comerciantes extranjeros nominativos que controlamos, sino a toda la pequeña burguesía en general.

Con el Vneshtorg hemos empezado a contar con la afluencia de oro. No veo otro cálculo, salvo quizás el monopolio del vodka, pero aquí hay consideraciones morales muy serias y una serie de objeciones prácticas de Sokolnikov.

Lenin

P. P. S. Ahora me informan (a la 1 y media de la tarde) que varios gestores económicos solicitan un aplazamiento. Aún no he leído esta solicitud, pero la apoyo encarecidamente. Se trata solo de dos meses.

Lenin

Publicado por primera vez en 1950  
en la 4ª edición de las Obras Completas  
de V. I. Lenin, tomo 33

Se imprime según el manuscrito.