Moscú. 10. IV. 1922.

Estimado señor Steinmetz:

Le agradezco cordialmente su amistosa carta del 16. II. 1922. Debo confesar, para mi vergüenza, que oí su nombre por primera vez hace apenas unos meses de boca del camarada Krzhizhanovsky, quien fue presidente de nuestra «Comisión Estatal para la Elaboración del Plan de Electrificación de Rusia» y es ahora presidente de la «Comisión Estatal del Plan General». Él me habló de la posición eminente que usted ocupa entre los electrotécnicos de todo el mundo.

El camarada Martens me ha dado a conocer ahora más a usted con sus relatos sobre usted. Por estos relatos vi que le han llevado a simpatizar con la Rusia Soviética, por un lado, sus concepciones sociopolíticas. Por otro lado, usted, como representante de la electrotecnia y, además, en uno de los países adelantados por el desarrollo de la técnica, se ha convencido de la necesidad e inevitabilidad de sustituir el capitalismo por un nuevo régimen social, que establecerá la regulación planificada de la economía y asegurará el bienestar de toda la masa popular sobre la base de la electrificación de países enteros. En todos los países del mundo crece —más lentamente de lo que sería de desear, pero de manera incontenible e inexorable— el número de representantes de la ciencia, la técnica, el arte que se convencen de la necesidad de sustituir el capitalismo por otro régimen socioeconómico y a quienes las «terribles dificultades» (terrible difficulties) de la lucha

de la Rusia Soviética contra todo el mundo capitalista no repelen, no asustan, sino que, por el contrario, llevan a la conciencia de la inevitabilidad de la lucha y de la necesidad de tomar en ella una participación posible, ayudando a lo nuevo a vencer a lo viejo.

En particular, quisiera agradecerle su ofrecimiento de ayudar a Rusia con consejos, indicaciones, etc. Puesto que la ausencia de relaciones oficiales y legalmente reconocidas entre la Rusia Soviética y los Estados Unidos dificulta extremadamente, tanto para nosotros como para usted, la realización práctica de su ofrecimiento, me permitiré publicar tanto su carta como mi respuesta, en la esperanza de que entonces muchas personas que viven en América o en países vinculados por tratados comerciales tanto con los Estados Unidos como con Rusia le ayuden (con información, traducciones del ruso al inglés, etc.) a realizar su intención de ayudar a la República Soviética.

Con el mejor saludo, fraternalmente suyo, Lenin

«Pravda» nº 85, 19 de abril de 1922.

Firma: N. Lenin

Se imprime según el ejemplar mecanografiado con correcciones de V. I. Lenin.