¡Camaradas! Por encargo del Comité Central del partido declaro abierto el XI Congreso del PCR.

¡Camaradas! Os reunís en este congreso por primera vez después de un año entero durante el cual la intervención y las invasiones de los estados capitalistas, al menos en su forma más directa, no nos inquietan. Por primera vez tenemos la oportunidad de dedicar nuestras fuerzas a las verdaderas, principales y fundamentales tareas de la construcción socialista.

En este aspecto, sin duda, hemos dado solo los primeros pasos. Pero estoy seguro de que si evaluamos lo hecho con la debida sobriedad y no tememos mirar directamente a la realidad, no siempre agradable, a veces incluso desagradable, entonces todas las dificultades que ahora se perfilan ante nosotros en toda su magnitud, todas esas dificultades, sin duda, las superaremos.

Las calamidades que han caído sobre nosotros este año han sido quizás aún más graves que en años anteriores. Como si todas las consecuencias de la guerra imperialista y de la guerra que nos impusieron los capitalistas, como si todas se hubieran reunido y se hubieran abatido sobre nosotros con el hambre y la ruina más desesperada. Estas calamidades aún están lejos de ser superadas. Y ninguno de nosotros espera que puedan ser vencidas rápidamente.

Pero si conservamos y fortalecemos la unidad de nuestro partido, si salimos de las dificultades internacionales tan exitosamente como lo hemos hecho hasta ahora, si dirigimos todas nuestras fuerzas a resolver las tareas que ahora se derivan con absoluta necesidad de las condiciones actuales, entonces no hay duda de que superaremos todas estas dificultades.

En todo el mundo el movimiento comunista crece, si no tan rápido como esperaban aquellos de nosotros que medían su ritmo por el tiempo de la guerra y el de su fin, en todo caso sólida, firme, amplia y profundamente. Y si nosotros, en cooperación con los partidos comunistas que ya existen en todos, o con una insignificante excepción en todos los países del mundo, logramos evaluar con sobriedad nuestra situación y no tememos reconocer nuestros errores, entonces de todas estas dificultades saldremos vencedores.

Breve informe de prensa impreso el 28 de marzo de 1922 en «Izvestia del VTsIK» n.º 70