«Vladímir Ilich! Me parece que su enmienda (adición) al proyecto de directiva sobre el P[equeño] SNK echará por tierra toda la idea. Si se le encarga la estricta vigilancia del cumplimiento de las leyes por los comisariados del pueblo y la verificación de la legalidad, conveniencia y rapidez de las acciones de los comisariados, entonces él [el Pequeño SNK] lo retrasará todo, lo pondrá todo patas arriba y literalmente contribuirá a estancar todo el trabajo. ¡Piense cuántas preguntas enviará, cuántas respuestas, informes, reportes, etc. exigirá! Esto le abre un inmenso «campo de actividad». Creo que pondrá toda la máquina soviética (que ya funciona mal) en punto muerto. La vigilancia y la verificación deben realizarse, pero no a través del P[equeño] SNK. Quién hará esto — el RKI y el Jefe de Administración del SNK, pero no el P[equeño] SNK.
Con saludo comunista, A. Tsyurupa.»

[21 de febrero de 1922.]

Compañero Tsyurupa! Me parece que persiste un desacuerdo fundamental. Lo principal, en mi opinión, es trasladar el centro de gravedad de la redacción de decretos y órdenes (en esto somos estúpidos hasta la idiotez) a la selección de personas y a la verificación del cumplimiento. Ese es el meollo de la cuestión.
¿No sirve el P[equeño] SNK para esto?
Supongamos que no.
Entonces Usted y Rýkov deben dedicar 9/10 de su tiempo a esto (del RKI y del jefe de administración es ridículo esperar más que la ejecución de simples encargos). Todos nos hemos ahogado en el pútrido pantano burocrático de los «departamentos».
Se necesita gran autoridad, inteligencia, mano firme para la lucha cotidiana contra esto. Los departamentos son mierda; los decretos son mierda.
Buscar personas, verificar el trabajo — en eso está todo. Si Usted y Rýkov asumen esto en un 9/10, y convierten al jefe de administración (a veces también a los miembros del P[equeño] SNK) en sus asistentes, entonces quizás aún salga algo.
Envíeme otra vez el proyecto sobre el P[equeño] SNK.
Lenin.