20 de febrero de 1922

¡Cam. Tsyurupa!

Otra vez sobre el tema del trabajo de nueva manera.

Intentaré formular su programa así:

(1) apretar diez veces más al Consejo de Comisarios del Pueblo y al Consejo de Trabajo y Defensa en el sentido de que los comisarios del pueblo no se atrevan a llevar a ellos minucias, sino que las resuelvan ellos mismos y respondan ellas mismos por ellas; (2) hacer responsable de esto, y que lo lleve a cabo, el aparato del administrador de asuntos del Consejo de Comisarios del Pueblo (hoy ocioso en 3/4); (3) lo mismo respecto al Pequeño Consejo de Comisarios del Pueblo, más su reducción drástica; (4) tomar bajo su mando personal a una parte de los miembros del Pequeño Consejo de Comisarios del Pueblo y de su aparato, así como del aparato del administrador de asuntos del Consejo de Comisarios del Pueblo, para verificar la ejecución efectiva (Usted encarga a tal persona: ve, mira, lee, verifica, tú responderás por la negligencia).

(5) Usted (y Rýkov) dedicar en primer lugar una o, si la salud lo permite, dos horas al día a la verificación personal del trabajo: convocar (o ir) no a los dignatarios, sino a los miembros de los colegios y de menor rango, a los trabajadores prácticos del Comisariado del Pueblo X, Y, Z, — y verificar el trabajo, llegar al fondo, adiestrar, enseñar, azotar en serio. Estudiar a las personas, buscar trabajadores hábiles. En eso está la esencia ahora; todas las órdenes y resoluciones son sucios papeles sin esto.

Respóndame. Lo pensaremos, consultaremos con los miembros del Comité Central y fijaremos cuanto antes tal (u otro) programa.

Suyo, Lenin.