10.II.1922

Estimado camarada Chicherin:

Hoy me he regocijado al leer *Pravda* — no el editorial, por supuesto, que ha estropeado un tema espléndido —, sino el telegrama sobre el «paso» de Henderson.

Henderson es tan tonto como Kerensky y por eso nos ayuda¹.

Primera razón para regocijarse.

Segunda: debe ver usted cuán acertado estaba al plantear el programa «amplio» de Génova, aprobado por el Comité Central.

Espero que ahora, después del paso de Henderson, lo vea usted.

Plantearemos el programa más amplio de Génova, subrayando amablemente que no planteamos ningún ultimátum, porque en Génova no puede tratarse de someterse a la mayoría, sino solo de un acuerdo entre todos. ¿No está de acuerdo? Es su voluntad. ¡Nosotros nos limitamos a un programa estrecho! (En el programa amplio incluir además: legislación obrera internacional; medidas de lucha contra el desempleo, etc.).

Además. Altísimo secreto. Nos conviene que Génova se frustre…, pero no por nosotros, por supuesto. Piénselo con Litvínov e Ioffe y escríbame una nota. Por supuesto, esto no puede escribirse ni en documentos secretos. Devuélvame esto, lo quemaré². Conseguiremos el empréstito mejor sin Génova, si Génova no la frustramos nosotros. Hay que inventar maniobras más hábiles para que Génova no la frustremos nosotros. Por ejemplo, la estúpida Henderson y Cía. nos ayudarán mucho si los empujamos con astucia. ¿Se ha citado a Krasin? ¿Se ha verificado que fue citado? ¿Cuándo sale? Acelere, verifique dos veces.

En «ellos» todo se desmorona. Quiebra total (India, etc.). Debemos empujar al que cae, pero no con nuestras manos.

Salut!

Su Lenin.

P.D. Muéstrele esto a Litvínov e Ioffe.

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¹ En el diario *Pravda* del 10 de febrero de 1922 se publicó una información sobre el llamamiento del líder del Partido Laborista británico, A. Henderson, al gobierno, solicitando incluir en el orden del día de la Conferencia de Génova la cuestión de conceder la independencia a Georgia. A esta información respondió también L. D. Trotski, enviando una carta al Politburó proponiendo intervenir en la prensa contra la iniciativa de Henderson. V. I. Lenin no estuvo de acuerdo con Trotski y propuso a los miembros del Politburó que, en *Izvestia del VTsIK*, apoyaran a Henderson «por la "feliz idea" de ampliar el programa de la conferencia, pero ampliarlo, por supuesto, no solo con Georgia, sino con todas las naciones y colonias» (The Trotsky papers. 1917-1922. V. II, p. 680).

² Respondiendo a la carta que se publica, G. V. Chicherin escribió a V. I. Lenin el 10 de febrero de 1922: «La cuestión de Georgia no puede plantearse en modo alguno así: "Ustedes tienen la India, nosotros tenemos Georgia". Hay que decir: "En Georgia los obreros expulsaron a la contrarrevolución, como en Rusia expulsaron a la contrarrevolución, pero a Rusia ustedes ya no se atreven a imponérsela, mientras que a la pequeña Georgia se atreven; las apelaciones a la autodeterminación en sus labios son hipócritas, pues la India, etc.".

El llamamiento del idiota Henderson a Lloyd George no es aún un llamamiento de Lloyd George a nosotros. Si Lloyd George nos hablara de Georgia, entonces en respuesta hablaremos de Amritsar. Pero si nosotros mismos empezamos a hablar de Amritsar de antemano, simplemente romperemos nuestras relaciones». En cuanto a la Conferencia de Génova, Chicherin escribió: «Yo no soy un hombre de negocios. Pero todos los hombres de negocios dicen que necesitamos urgentemente, imperiosamente, la ayuda de Occidente: préstamo, concesiones, acuerdo económico. Debo creerles. Y si es así, hay que no pelearse, sino llegar a un acuerdo... Sin duda se equivoca usted si piensa que obtendremos el préstamo sin Génova, si rompemos con Inglaterra. Los préstamos no los conceden los gobiernos con sus déficits, sino los capitalistas, los círculos empresariales. Ahora nos ven como el mejor gobierno posible en Rusia en las condiciones actuales. Pero si en Génova rompemos los cristales, se apartarán de nosotros. El programa burgués-pacifista más amplio no los ahuyentará; al contrario, nos fortalecerá, pero si hay ingenuidades, nos desacreditarán. Si Génova muestra claramente dos mundos irreconciliables, esa ruptura hará imposible todo acuerdo económico». (RCJIDNI, f. 5, op. 1, d. 1952, l. 38-39).