La tarea primordial de la república soviética es la restauración de las fuerzas productivas, el fomento de la agricultura, la industria y el transporte. La devastación y el empobrecimiento causados en todas partes por la guerra imperialista son tan inmensos que en todo el mundo impera la crisis económica, e incluso en los países adelantados, que antes de la guerra estaban muy por delante de Rusia en su desarrollo y que han sufrido incomparablemente menos por la guerra, la restauración de la economía avanza con dificultades extraordinarias y se prolongará durante una larga serie de años. Y así ocurre incluso en muchos países «vencedores», a pesar de que están ligados por una alianza con las potencias capitalistas más ricas y perciben un enorme tributo impuesto a los países vencidos, dependientes y coloniales.

Es comprensible que a la atrasada Rusia, que ha soportado no solo la guerra imperialista, sino también más de tres años de guerra civil, impuesta a los obreros y campesinos por los terratenientes y capitalistas con la ayuda de la burguesía mundial, le toque restaurar su economía con dificultades incomparablemente mayores. La grave cosecha escasa de 1920, la falta de forraje y la mortandad del ganado han hecho insoportablemente difícil la situación de la economía campesina.

Según la ley promulgada por el Comité Ejecutivo Central de toda Rusia, el sistema de cuotas de reparto ha sido sustituido por un impuesto en especie. Se ha establecido