6 de junio de 1921

Camarada Lezhava:

Con el NKVT la cosa está pésima.

Mientras usted estuvo enfermo, Krasin volvió a mostrar su lado débil: excesiva autoconfianza, que a veces llega casi al aventurerismo. «A mí todo me saldrá bien, todo me resulta». Tiene ese rasgo.

Y, a pesar de su ((suerte)) y habilidad, y talento, y arte, no me hago responsable de que algún día no se meta en un gran escándalo y acabe teniendo que irse con estrépito.

Así no se puede. Krasin estuvo aquí, vio que usted estaba enfermo y no hizo nada.

Dejaron solo a Voikov, que claramente no sirve, o mejor dicho: no puede arreglárselas.

En el STO el 3/VI se llegó casi al colapso.

El STO el 23/III de 1921 resolvió que el NKVT está obligado a entregar al Consejo Económico del Sudeste 7 millones en oro para el 15/IV.

No se ha hecho nada. Voikov se remite a declaraciones que dice haber oído de Krasin de que con Constantinopla no se puede comerciar; allí hay pura gentuza.

Si Krasin dijo eso, entonces algún día será llevado ante los tribunales por ello. Krasin estaba obligado bien a aplicar estrictamente la resolución del STO del 25/III, bien a presentar al CC la anulación de esa resolución del STO, bien a satisfacer al Consejo Económico del Sudeste de otro modo, no a través de Constantinopla (esa apuesta por la «suerte»).

No hizo ni lo uno, ni lo otro, ni lo tercero; Krasin viola la ley y echa a perder todo el trabajo. Así no se puede.

Le pido:

1) enviar una copia de esto (o el original) a Krasin.
2) hablar personalmente con Frumkin y Jinchuk.
3) verificar personalmente la ejecución de las resoluciones del STO, sin confiar en Voikov.
4) pensar seriamente en sustituir a Voikov por Taratuta o Paikes o quien quiera, una persona eficiente y ejecutiva.

En cuanto a Serebrovski y Bakú, ahora temo archi que el NKVT repita la historia del Sudeste.