Ha llegado a mí la noticia de la exclusión del partido de Nadezhda Serguéievna Alilúyeva. Personalmente, observé su trabajo como secretaria en la Administración de Asuntos del Consejo de Comisarios del Pueblo, es decir, muy de cerca.

Considero, sin embargo, necesario señalar que conozco a toda la familia Alilúyev, es decir, al padre, a la madre y a las dos hijas, desde el período anterior a la Revolución de Octubre. En particular, durante las jornadas de julio, cuando Zinóviev y yo teníamos que ocultarnos y el peligro era muy grande, fue precisamente esta familia la que me escondió, y los cuatro, gozando de la plena confianza de los entonces bolcheviques miembros del partido, no solo nos escondieron a ambos, sino que también prestaron toda una serie de servicios conspirativos, sin los cuales no habríamos logrado escapar de los sabuesos de Kérenski. Es muy posible que, debido a la juventud de Nadezhda Serguéievna Alilúyeva, esta circunstancia haya permanecido desconocida para la comisión. Tampoco sé si la comisión, al examinar el caso de Nadezhda Serguéievna Alilúyeva, tuvo la posibilidad de cotejar la información sobre su padre, quien trabajó en diversas funciones de apoyo al partido mucho antes de la revolución, prestando, según tengo entendido, servicios importantes a los bolcheviques ilegales bajo el zarismo. Considero mi deber poner estos hechos en conocimiento de la Comisión Central de Depuración del Partido².