17. III. 1921

¡Querido camarada Ioffe! Con gran pesar he leído su carta profundamente conmocionada del 15/III. Veo que usted tiene las más legítimas razones para el descontento e incluso la indignación, pero le aseguro que se equivoca al buscar las causas.

En primer lugar. Usted se equivoca al repetir (reiteradamente) que «el Comité Central, soy yo». Esto solo puede escribirse en un estado de gran irritación nerviosa y agotamiento. El antiguo Comité Central (1919-1920) me derrotó en una cuestión de gigantesca importancia, como usted sabe por la discusión². En cuestiones organizativas y de personal, hay innumerables casos en los que estuve en minoría. Usted mismo ha visto ejemplos de ello muchas veces cuando fue miembro del Comité Central. ¿Por qué ponerse tan nervioso como para escribir una frase completamente imposible, completamente imposible, de que el Comité Central soy yo? Esto es agotamiento.

En segundo lugar. No tengo ni la más mínima sombra de descontento hacia usted ni de desconfianza hacia usted. Tampoco la tienen los chequistas, hasta donde los conozco, he hablado con ellos, he visto su actitud hacia usted.

¿Cómo explicar entonces el asunto? Porque el destino lo ha zarandeado a usted. Lo he visto en muchos trabajadores. Ejemplo: Stalin. Desde luego, él sabría defenderse. Pero el «destino» no le ha permitido ni una sola vez en tres años y medio ser ni Comisario del Pueblo de la Inspección Obrera y Campesina ni Comisario del Pueblo de las Nacionalidades. Eso es un hecho.

Y a usted, como a bastantes de los más destacados trabajadores, el destino lo ha zarandeado. Usted es uno de los primeros y mejores diplomáticos. La diplomacia entre nosotros ha trabajado con interrupciones. En los intervalos, lo «probaban» (con la Inspección Obrera y Campesina), sin darle tiempo para terminar. ¿La culpa (¿la desgracia?) es de todo el Comité Central, que ha zarandeado a muchos así. Si lo piensa con serenidad, verá que es verdad.

¿No haber sido elegido para el Comité Ejecutivo Central Panruso? Pregunte aunque sea a Trotski cuántas veces vacilaron las opiniones de principio y las decisiones del Comité Central sobre esto. ¡Muchas veces! El «democratismo» obligaba a renovar al máximo. (El nuevo Comité Central acaba de constituirse ayer y no «se pondrá a trabajar» de inmediato)³.

Mi opinión personal, con toda franqueza: (1) usted necesita descansar seriamente. Es perjudicial agitarse. Nos hacen archifalta trabajadores experimentados, viejos y probados. Descanse seriamente. Piense si no sería mejor en el extranjero, en un sanatorio. Aquí estamos mal. Hay que curarse completamente. (2) Usted fue y sigue siendo uno de los primeros y mejores diplomáticos y políticos. ¿Turquía? ¿Turkestán? ¿Podemos prescindir de usted? ¿Rumanía? Temo que no podamos. Creo que no podremos.

Descanse. Después venga a Moscú. Hablaremos.

Le estrecho fuertemente la mano. Su Lenin.