22 de diciembre de 1921

Propongo discutir si no sería conveniente adoptar una resolución especial del Congreso de los Soviets contra la política de aventura de Polonia, Finlandia y Rumania (sobre Japón es mejor callar por varias razones)... En la resolución, relatar detalladamente cuánto hemos demostrado con hechos que valoramos tanto la autodeterminación de las nacionalidades como las relaciones pacíficas con los Estados que antes formaban parte del Imperio ruso. Decir con detalle que confiamos plenamente en los sentimientos pacíficos no solo de los obreros y campesinos de todos esos países, sino también de una enorme parte de los representantes sensatos de la burguesía y de los gobiernos. Con respecto a los elementos aventureros, concluir con la amenaza más enérgica: si no cesan las travesuras aventureras con bandas como las antiguas de Savinkov, si continúan obstaculizando nuestro trabajo pacífico, entonces nos levantaremos en una guerra nacional, y quienes participen en la aventura y el bandidismo serán aplastados hasta el final.

Una resolución del Congreso con ese contenido sería conveniente porque podríamos difundirla entre las masas en todos los idiomas**.