¡Camarada Bogdánov!

Considero decidida y fundamentalmente incorrectos todos sus razonamientos sobre el caso de los arados Fowler. Cierto, su incorrección no es tan indecente (disculpe la expresión fuerte) como la de Osinski, que se ha convertido directamente en defensor del peor burocratismo, pero aun así a usted también le sale mal.

No hay que temer al tribunal (nuestro tribunal es proletario) ni a la publicidad, sino arrastrar la burocracia ante el tribunal de la publicidad: solo así curaremos de veras esta enfermedad.

Su argumento: trabajadores excepcionalmente buenos, leales, valiosos.

Supongamos que esto es cierto, que usted no tiene un «entusiasmo de departamento».

¿Qué se sigue de ello?

Solamente que el tribunal, si en esto coincidiera con usted (y usted, puesto que firmemente lo cree, presentará seguramente una serie de testigos serísimos para demostrarlo), dictaría sentencia: culpables de no haber eliminado la burocracia y de falta de capacidad organizativa, pero, teniendo en cuenta la excepcional lealtad al Poder Soviético, plenamente probada por una serie de testigos, la notable conciencia y diligencia, también plenamente probadas, teniendo en cuenta los defectos generales del mecanismo del VSNJ, vinculados en parte con el cambio de presidencia, etc., ... eximir de toda pena en la confianza de que los acusados tomarán esto seriamente en cuenta, así como toda la presidencia del VSNJ.

¿Acaso, si se dictara una sentencia aproximadamente así, podría usted negar su utilidad? ¿su importancia social, mil veces mayor que el apagamiento idiota, de camarilla, partidista y de Comité Central del asunto asqueroso de la asquerosa burocracia sin publicidad?

Usted está archiincorrecto en principio. No sabemos juzgar públicamente por asquerosa burocracia: por eso a todos nosotros y al NKJ habría que colgarnos con cuerdas hediondas. Y todavía no he perdido la esperanza de que algún día nos cuelguen por ello, y con razón.

Si usted cree que en la RSFSR no se encontrará un acusador inteligente y tres jueces inteligentes, realmente inteligentes (no apresurados, no gritones, no fraseadores), entonces le acuso además de pesimismo respecto al Poder Soviético. Copia de esta carta (junto con su carta) envío al camarada Kurski con el ruego especial de que la lea y la dé a leer más ampliamente a los juristas, y que considere que incumbe especialmente a su responsabilidad, la de Kurski, buscar para este proceso precisamente un acusador inteligente y jueces inteligentes. Y que Kurski responda personalmente (1) por la máxima aceleración del juicio y (2) por presentarme la transcripción taquigráfica de este proceso (para concluir: si por fin nuestro débil NKJ empieza a aprender a plantear y llevar casos públicos sobre la burocracia). Es hora de empezar a aprender.

No entiendo por qué un acusador inteligente no puede destruir por completo, ridiculizar y avergonzar ante todos la defensa «bogdanoviana» y «osinskiana» del burocratismo y, al mismo tiempo, plantear la acusación de forma razonable, correcta y mesurada.

¿Por qué no es posible un veredicto del tipo aproximadamente así:

Atribuyendo importancia excepcional al juicio público en los casos de burocracia, dictamos esta vez una sentencia sumamente benigna en vista de la conciencia excepcionalmente rara de los acusados, advirtiendo al mismo tiempo que en adelante castigaremos por burocracia incluso a los santurrones, pero ineptos imbéciles (el tribunal, seguramente, se expresará más cortésmente), pues nosotros, la RSFSR, necesitamos no santidad, sino capacidad para llevar el asunto.

Y por lo tanto, si a Lómova y Stiunkel por su «santidad» los eximimos esta vez de castigo, a Unksov (¿creo que se llama así?), que estaba obligado a informar en el STO y no lo hizo, una semana de arresto;
- y a Ilin (¿director de la antigua fábrica de Ilin?) y a todo el comité de fábrica de esa fábrica y a toda la directiva del sindicato (correspondiente) y a toda la célula comunista de tal o cual fábrica o de tales o cuales fábricas los declaramos culpables de burocracia, ineptitud, complicidad con el burocratismo y les imponemos una severa amonestación y censura pública, advirtiendo que solo por primera vez somos tan benignos en el castigo, pero en adelante meteremos en la cárcel sin piedad a esta canalla sindical y comunista (el tribunal, seguramente, se expresará más suavemente).

Con saludo comunista

V. Uliánov (Lenin)