Me disculpo mucho de que mi solicitud de que se me informe sobre el caso de la expulsión del partido del camarada Shapiro haya servido de motivo para la cancelación de la discusión de su caso programada para hoy, 3.XII, a las 18 horas, en la Comisión provincial de Moscú. Esto es resultado de un malentendido y un error, pues lo más importante es, por supuesto, la celeridad en la discusión del caso.

En cuanto al fondo del asunto, solicito ante la Comisión provincial de Moscú para la verificación y depuración del partido que se tomen en consideración las siguientes consideraciones mías.

1) Durante varios años he oído repetidamente de N. K. Krúpskaya que Shapiro es un trabajador de una escrupulosidad poco común, pero no querido por su exigencia. Por ello, al comenzar la depuración, previne a N. K. Krúpskaya de que debía prestarse atención a la posibilidad y probabilidad de una intriga relacionada con esto.

2) Mi artículo en la prensa sobre la falta de confiabilidad de los mencheviques y bundistas que ingresaron en el PCR ha sido con frecuencia interpretado en el sentido de que hay que expulsar a todos ellos*. Considero mi deber, por tanto, señalar que el análisis individual de cada caso lo consideré y lo considero necesario, y en confirmación me remito, por ejemplo, al ex menchevique Chirkin, quien ingresó en el PCR mucho más tarde que Shapiro, y sobre cuyas vacilaciones existían hechos exactos, no rumores ni habladurías. Sin embargo, después de un análisis exhaustivo del caso de Chirkin, estuve de acuerdo con los camaradas ucranianos que lo defendían en la necesidad de mantener a Chirkin en el partido.

3) En la declaración de Shapiro figura una anotación del camarada A. Enukidze del 3. IX. 1921: «Certifico plenamente todo lo aquí expuesto por el camarada Shapiro sobre el período de 1917».

* Se refiere al artículo «Sobre la depuración del partido» (véase Obras, 5ª ed., tomo 44, págs. 122-124). Red.