**OBSERVACIONES AL PROYECTO DE DECLARACIÓN DEL GOBIERNO SOVIÉTICO EN LA CONFERENCIA DE BRUSELAS DE LAS POTENCIAS**

24 de octubre de 1921

Camarada Chicherin: Le envío mis correcciones y le ruego devolvérmelas con su opinión.

N.º 1) No tenemos 150 millones, sino 130, contando la República del Lejano Oriente.

N.º 2) No «ceder», sino hacer una serie de concesiones.

N.º 3) Lo principal: hay que decir sutil y exactamente acerca de las reclamaciones mutuas.

Con saludo comunista,

Lenin

---

**Proyecto de declaración**

La Conferencia de Bruselas de representantes de las potencias, según informaciones de la prensa de Europa Occidental, ha puesto como condición para conceder créditos al Gobierno ruso para ayudar a los hambrientos el reconocimiento por su parte de las deudas de los anteriores gobiernos rusos. Hasta ahora no se ha comunicado nada al Gobierno ruso sobre las resoluciones de esta Conferencia. El Gobierno ruso, sin embargo, ante las masas populares hambrientas, no desea tener en cuenta las sutilezas del protocolo diplomático y considera su deber ineludible declarar inmediatamente su actitud ante las decisiones de Bruselas.

El primer ministro británico, señor Lloyd George, en su discurso del 16 de agosto en el Parlamento británico, calificó de plan diabólico la propuesta de utilizar el hambre en Rusia para obligarla a reconocer las deudas del gobierno zarista. No obstante, la Conferencia de Bruselas, perfectamente informada de que, debido a la magnitud de la catástrofe del hambre en Rusia, el Gobierno soviético no puede salvar por sí solo a la población afectada de la muerte, ha puesto como condición para conceder a Rusia los créditos, sin los cuales una ayuda seria a los hambrientos es imposible, el reconocimiento por el Gobierno soviético de las viejas deudas.

Al llamar la atención de las masas trabajadoras de todos los países y de todos los ciudadanos a quienes son queridas las consideraciones de humanidad sobre estas acciones de la Conferencia de Bruselas, el Gobierno ruso declara al mismo tiempo que la propuesta de reconocer las viejas deudas bajo ciertas condiciones va actualmente al encuentro de sus propias intenciones. Desde el comienzo mismo de su existencia, el Gobierno soviético ha planteado como uno de los objetivos fundamentales de su política la cooperación económica con las demás potencias. Siempre ha declarado su disposición a conceder suficientes ganancias a los capitalistas extranjeros que le ayudaran en la explotación de las riquezas naturales de Rusia y en la restauración de su aparato económico. Actualmente, constata que en las declaraciones oficiales tanto del presidente de los Estados Unidos de América como de los ministros británicos, se expresa constantemente la idea de que, transcurridos tres años desde el fin de la guerra mundial, aún no hay una paz verdadera, la necesidad de las masas populares se agudiza cada vez más, aumentan las deudas estatales y crece la devastación.

Es completamente evidente que no se puede pensar en establecer una paz completa sin Rusia con sus 150 millones de habitantes (130 contando la República del Lejano Oriente), que no se puede vencer la devastación dejando ruinas en Rusia, y que la cuestión de las relaciones mutuas entre Rusia y el resto del mundo, siendo una cuestión mundial de primer orden, no puede resolverse sin un acuerdo con el Gobierno soviético. Desde el punto de vista de los intereses duraderos y las necesidades permanentes de todos los Estados y todos los pueblos, la restauración económica de Rusia es una necesidad primordial no solo para ella, sino también para ellos. Sin la interacción económica con otros países, la tarea del renacimiento económico de Rusia resulta extremadamente dificultada, y su realización deberá prolongarse por un período mucho más largo.

El gobierno obrero y campesino puede realizar esta tarea mejor que ningún otro. Los intereses privados egoístas de grupos aislados de capitalistas no le obstaculizan en la labor de restauración de la economía nacional. Los intereses de las más amplias masas populares, que significan en esencia los intereses de la sociedad en su conjunto, guían directamente al poder obrero y campesino. Proponiéndose como objetivo la satisfacción de los intereses de todo el pueblo trabajador de Rusia, el poder obrero y campesino, que ha salido victorioso de las inauditas pruebas de la guerra civil, abre la posibilidad a la iniciativa privada y al capital de cooperar con el poder de los obreros y campesinos en la explotación de las riquezas naturales de Rusia. El Gobierno soviético ha restablecido el comercio privado, la propiedad privada sobre las pequeñas empresas, el derecho a concesiones y arrendamientos en las grandes empresas.

El poder soviético concede al capital extranjero una parte suficiente de las ganancias para satisfacer sus intereses, con el fin de atraerlo a participar en el trabajo económico en Rusia. Siguiendo este camino, el Gobierno soviético aspira a acuerdos económicos con todas las potencias, para lo cual, en última instancia, es necesaria la conclusión de una paz definitiva entre Rusia y los demás Estados. Al plantearse esta tarea, el poder soviético encuentra por parte de las demás potencias la exigencia del reconocimiento de las viejas deudas del gobierno zarista.

El Gobierno soviético declara que, según su firme convicción, ningún pueblo está obligado a pagar el precio de las cadenas que ha llevado durante siglos. Pero en su inquebrantable decisión de llegar a un acuerdo completo con las demás potencias, el Gobierno ruso está dispuesto a hacer una serie de concesiones en esta cuestión tan importante. Con ello sale también al encuentro de los deseos de los numerosos pequeños tenedores de los empréstitos públicos rusos, especialmente en Francia, para quienes el reconocimiento de las deudas zaristas representa un interés sustancial. Partiendo de estas consideraciones, el Gobierno ruso declara que está dispuesto a reconocer como propias las obligaciones para con otros Estados y sus ciudadanos por los empréstitos públicos contraídos por el gobierno zarista antes de 1914, siempre que se le concedan condiciones favorables que le aseguren la posibilidad práctica de cumplir estas obligaciones.

Se sobreentiende que condición indispensable de este reconocimiento es el compromiso simultáneo de las grandes potencias de poner fin incondicionalmente a toda acción que amenace la seguridad de las Repúblicas Soviéticas y la inviolabilidad de sus fronteras. En otras palabras, la República Soviética solo puede asumir estas obligaciones si las grandes potencias concluyen con ella una paz general definitiva y si su gobierno es reconocido por las demás potencias.

Con este fin, el Gobierno ruso propone la pronta convocatoria de una conferencia internacional que se ocupe de las tareas antes señaladas, examine las reclamaciones mutuas (y con exactitud y sutileza las reclamaciones mutuas de unas y otras) de las demás potencias y del Gobierno ruso y elabore entre ellas un tratado de paz definitivo. Solo después de la convocatoria de esta conferencia podrá alcanzarse una pacificación general. Esto no se logrará en modo alguno con la Conferencia de Washington, cuyas resoluciones no serán reconocidas por la República Rusa, que no ha sido invitada a participar en dicha conferencia.

Al cumplirse dentro de pocos días el cuarto aniversario de la existencia del Gobierno soviético, todos se verán obligados a constatar que los esfuerzos de numerosos enemigos externos e internos no han hecho sino fortalecer en Rusia el poder obrero y campesino, como verdadero defensor y representante de los intereses de las masas trabajadoras de Rusia y de su independencia. Los nuevos planes intervencionistas contra la Rusia soviética, cuya existencia es señalada por numerosas declaraciones de los órganos rectores de la prensa de los países de la Entente, afianzarán aún más el vínculo indisoluble de las masas trabajadoras de Rusia con el poder obrero y campesino que representa su voluntad; pero el intento de realizar estos planes podría aumentar aún más los sufrimientos de las masas trabajadoras y retrasar el momento de la restauración económica definitiva de Rusia, asestando así un golpe también a los intereses económicos de todos los demás pueblos.

La propuesta que presenta el Gobierno ruso es la mejor prueba de su aspiración a la paz con todos los