¡Camarada Hillman!

Le agradezco de todo corazón su ayuda. Gracias a usted se ha logrado alcanzar rápidamente un acuerdo sobre la organización de la ayuda a la Rusia Soviética por parte de los obreros norteamericanos 306. Es especialmente importante que ahora la organización de esta ayuda se haya planteado también respecto a aquellos obreros que no son comunistas.

En todo el mundo, y especialmente en los países capitalistas más avanzados, millones de obreros no comparten actualmente las opiniones de los comunistas, pero, no obstante, están dispuestos a ayudar a la Rusia Soviética, a ayudar y alimentar a los hambrientos, aunque sea a una parte de ellos, y a ayudar también a la causa de la restauración de la economía nacional de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia. Tales obreros repiten con plena convicción las palabras —y, lo que es aún más importante, no solo repiten las palabras, sino que las llevan también a la práctica— las palabras de los dirigentes de la Internacional Sindical de Ámsterdam (decididamente hostil al comunismo), a saber: que toda victoria de la burguesía internacional sobre la Rusia Soviética significaría la mayor victoria de la reacción mundial sobre la clase obrera en general.

La Rusia Soviética está haciendo todos los esfuerzos para superar el hambre, la ruina y la devastación.

La ayuda financiera de los obreros de todo el mundo es infinitamente importante para nosotros a este respecto, junto con la ayuda moral y la ayuda política. América, naturalmente, está a la cabeza de los Estados cuyos obreros pueden ayudarnos, ya nos están ayudando ahora y seguirán ayudando —estoy profundamente convencido de ello— en una escala aún mucho mayor.

Los obreros de vanguardia de América, dedicados a la causa y enérgicos, irán a la cabeza de todos los obreros de un conjunto de países industriales que aportan a la Rusia Soviética sus conocimientos técnicos, su determinación de soportar privaciones

con el fin de ayudar a la República de Obreros y Campesinos a restaurar su economía. Entre los medios pacíficos de lucha contra el yugo del capital financiero internacional, contra la reacción internacional, no hay otro medio que prometa una victoria tan rápida y tan segura como la ayuda a la restauración de la economía nacional de la Rusia Soviética.

Con el mejor saludo para todos los obreros que prestan, de una u otra forma, ayuda a la Rusia Soviética.

N. Lenin

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Publicado por primera vez en 1930
en las Obras Completas de V. I. Lenin,
2ª-3ª edición, tomo XXVII

Se imprime según el manuscrito