13. IX. 1921

Ayer descubrí que el documento urgente que entregué a Fotieva para L. B. Kámenev había seguido el camino «habitual», es decir, idiota, y se retrasó muchas horas, y sin mi intervención se habría retrasado días por segunda vez.

Semejante trabajo de la oficina es inadmisible, y si una vez más se descubre una burocracia tan típica y un perjuicio al trabajo, recurriré a sanciones severas y a la sustitución del personal. Ordeno:

1) que cada documento o paquete que yo entregue para su envío sea revisado personalmente por la secretaria de guardia (quien deberá tener una suplente en caso de ausencia y ponerse de acuerdo con las telefonistas, que están de guardia las veinticuatro horas, sobre el reemplazo);

2) que se hayan hecho todas las inscripciones (en propia mano; urgente; con acuse de recibo en el sobre, etc.);

3) que se haya entregado inmediatamente al mensajero;

4) que se verifique obligatoriamente por teléfono con el destinatario;

5) que se me muestre el sobre devuelto con el acuse de recibo;

6) que las mismas reglas sean aplicadas de hecho también por las telefonistas en la cabina para el caso de que se les encomiende algo en horas en que no haya secretaria.

Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo, V. Uliánov (Lenin)