(Moscú - Járkov)

Vladímirov: Hemos establecido en la orilla derecha de Ucrania tasas elevadas. Esto conlleva un gran riesgo. Tomamos las siguientes medidas: incorporar a las asambleas económicas de vólost al trabajo de discusión de toda una serie de cuestiones que interesan al campo, pero al mismo tiempo se nos plantea la cuestión de la sal,
teniendo en cuenta la necesidad que hay de ella ahora. La cuestión se reduce

a lo siguiente: ¿daremos sal independientemente del pago del impuesto (esto es oficial),
pero de hecho la daremos en primer lugar a aquellos vólost que hayan comenzado con éxito el impuesto, considerando además que es correcto venderla ya por signos monetarios al contado. Solicito su conclusión.

Lenin: Primero: le aconsejo vender la sal exclusivamente por grano y en ningún caso por signos monetarios.

Segundo: vender la sal solo a vólost, aldeas o propietarios individuales que hayan pagado no menos de 1/4 o 1/2 del impuesto.

Tercero: creo que para la recaudación exitosa del impuesto son necesarias unidades militares que
ayuden a dicha recaudación, de modo que esas unidades militares reciban raciones aumentadas
a cargo de los campesinos locales, hasta que el impuesto sea pagado.

Cuarto: le ruego me informe cuál es la situación alimentaria del Donbás,
en qué medida está abastecido y por cuánto tiempo.

Vladímirov: en las dos primeras cuestiones defiendo la misma posición.

En cuanto a la fuerza militar, le ruego hablar con Frunze, quien ha salido hacia Moscú.

Por lo que respecta al Donbás, tenemos para él cuatro rutas. Tomamos medidas para conseguir locomotoras.

Considero que no más tarde del día 12 podrá comenzar el suministro regular.

Lenin: no basta con defender la primera posición. Es necesario tener una decisión
formal del Comité Central. Si no puede obtenerla de su Comité Central, hay que tramitarla a través del Comité
Central de aquí. Lo mismo en cuanto a las normas de aplicación de la fuerza militar.

Respecto al Donbás, envíeme dos veces por semana los informes más breves y precisos
sobre la cantidad de víveres disponibles.

Vladímirov: considero que lo mejor es resolver esta cuestión con Rakovski y Frunze, quienes han salido hacia
Moscú. Mi opinión es conocida.

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Impreso por primera vez en 1933

en la Colección Leninista XXIII

Se publica según el texto mecanografiado.