28 DE MAYO

Camaradas, creo que puedo limitarme a la palabra más breve. Nosotros, como saben, hemos convocado de urgencia esta conferencia, proponiéndonos como objetivo principal lograr una completa claridad entre el centro y las localidades, entre los trabajadores del partido y todos los trabajadores soviéticos, en lo referente a la política económica. Creo que esta conferencia ha resuelto indudablemente esta tarea. Aquí los camaradas han señalado en repetidas ocasiones que el camarada Osinski expresó de manera completamente correcta el estado de ánimo de muchos, e incluso, probablemente, de la mayoría de los trabajadores del partido en las localidades, cuando dijo que es necesario eliminar todas las dudas de que la política trazada por el X Congreso del Partido y posteriormente reforzada por decretos y resoluciones, es aceptada sin reservas por el partido como una política que debe aplicarse en serio y por largo tiempo. Esto es lo que la conferencia expresó con toda insistencia y completó con una serie de puntos. Después de que los camaradas se dispersen a las localidades, no quedará ni la más mínima posibilidad de una interpretación incorrecta. Por supuesto, cuando trazamos una política que debe existir durante una larga serie de años, no olvidamos ni por un momento que la revolución internacional, su ritmo y las condiciones de su desarrollo, pueden cambiarlo todo. En la actualidad, la situación internacional es tal que se ha establecido un equilibrio temporal, inestable, pero equilibrio al fin; un equilibrio de tal tipo que las potencias imperialistas, a pesar de todo su odio y su deseo de

X CONFERENCIA PANRUSA DEL PCR(b)

lanzarse sobre la Rusia Soviética, han renunciado a esta idea, porque la descomposición del mundo capitalista avanza progresivamente, la unidad se reduce cada vez más, y la presión de las fuerzas de los pueblos coloniales oprimidos, que suman más de mil millones de habitantes, se vuelve más fuerte con cada año, con cada mes, incluso con cada semana. Pero no podemos hacer conjeturas sobre esto. Ahora, nuestra principal influencia sobre la revolución internacional la ejercemos a través de nuestra política económica. Todos miran a la República Soviética Rusa, todos los trabajadores de todos los países del mundo, sin excepción alguna y sin ninguna exageración. Esto se ha logrado. Los capitalistas no pueden silenciarlo ni ocultarlo; por eso captan sobre todo nuestros errores económicos y nuestra debilidad. A este campo se ha trasladado la lucha a escala mundial. Si resolvemos esta tarea, entonces habremos vencido en la escala internacional con toda seguridad y definitivamente. Por eso, los problemas de la construcción económica adquieren para nosotros una importancia completamente excepcional. En este frente debemos obtener la victoria mediante una elevación y un avance lentos, graduales —rápido no se puede—, pero constantes e inquebrantables. Y me parece que, como resultado de los trabajos de nuestra conferencia, hemos alcanzado este objetivo indudablemente y en todo caso. (Aplausos.)

Publicado el 2 de junio de 1921 en el periódico «Pravda» № 119. Se imprime según el texto del periódico.