Al camarada Stalin, rogándole que lo pase en circular

(sin reproducir, en interés de no divulgar la polémica)

a los miembros del Buró Político y al camarada Tsiurupa (pero con el recibo

de cada uno en el propio documento de que ha sido leído en tal fecha).

Me disculpo por el retraso de mi respuesta, causado por el ajetreo de la extracción de la bala 118.

Las observaciones del camarada Rikov son "críticas", pero imprecisas y no requieren respuesta.

La observación del camarada Tomsky sobre el sistema de primas la considero incorrecta. El fracaso del sistema de primas sindical, que, según palabras del camarada Tomsky, degeneró en un "saqueo del Estado", debe obligarnos a trabajar con más ahínco en el estudio y mejora de los métodos de aplicación del sistema de primas, y de ningún modo conducir a su abandono.

Las observaciones del camarada Trotsky son en parte también imprecisas (por ejemplo, los "temores" en el § 4) y no requieren respuesta; en parte, renuevan nuestras viejas divergencias con el camarada Trotsky, observadas ya en múltiples ocasiones en el Buró Político. A ellas responderé brevemente sobre dos puntos principales: a) la Inspección Obrera y Campesina (Rabkrin) y b) el Gosplán.

a) Respecto a la Rabkrin, el camarada Trotsky está radicalmente equivocado. Con nuestro desesperante "espíritu de departamento" incluso entre los mejores comunistas, con el bajo nivel de los empleados, con las intrigas dentro de los departamentos (peores que cualquier cosa de la Rabkrin), no se puede prescindir de la Rabkrin en el momento actual. Sobre ella

RESPUESTA A LAS OBSERVACIONES RELATIVAS AL TRABAJO DE LOS SUPLENTES
se puede y se debe trabajar sistemática y tenazmente para convertirla en un aparato de control y mejora de todo el trabajo estatal. De lo contrario, no existe ningún medio práctico para controlar, mejorar y enseñar el trabajo. Si actualmente la Rabkrin cuenta con unos 12.000 empleados, malos y mal pagados, hay que reducirla y mejorarla; por ejemplo, dejar una sexta parte con la mitad del salario anterior, es decir, triplicando el salario; seleccionar primero decenas, luego centenas de los mejores trabajadores, absolutamente honestos y capaces, que ya existen, pero no están contabilizados, ni seleccionados, ni agrupados, ni organizados. Esto se puede y se debe hacer. De lo contrario, es imposible luchar contra el espíritu de departamento y el burocratismo. De lo contrario, es imposible enseñar a los obreros y campesinos no partidistas a administrar, y de esta tarea no se puede renunciar ni en principio ni en la práctica en el momento actual.

b) Respecto al Gosplán, el camarada Trotsky no solo está radicalmente equivocado, sino que está sorprendentemente desinformado sobre aquello de lo que juzga. El Gosplán no solo no adolece de academicismo, sino que, todo lo contrario, adolece de una sobrecarga por "menudencias" demasiado pequeñas y de actualidad candente. El camarada Krzhizhanovsky, por su suavidad, cede demasiado a las peticiones de quienes lo arrastran a "ayudar" de inmediato. El nuevo vicepresidente del Gosplán, Piatakov, espero que sea "más severo" y contribuya a librar al Gosplán de su defecto, que es completamente opuesto al defecto del "academicismo".

Conociendo bien los defectos reales del Gosplán, para informar a los miembros del Buró Político con material fáctico y objetivo, y no con fantasías, pregunté al camarada Krzhizhanovsky si su trabajo adolecía de "abstracción" y cuáles eran los datos precisos al respecto. El camarada Krzhizhanovsky me envió una lista de las cuestiones que estuvieron ante el presidium del Gosplán durante dos meses: febrero y marzo de 1922. Resultado: aa) cuestiones de planificación - 17%; bb) cuestiones de carácter económico importante - 37%; cc) "menudencias" - 46%. Puedo enviar estos materiales a cualquier miembro del Buró Político para su revisión.

El segundo escrito del camarada Trotsky, del 23. IV. 1922, dirigido a los suplentes con copia a la secretaría del Buró Político (probablemente se omitió por casualidad una copia para mí), contiene,

en primer lugar, una "crítica" extremadamente exaltada, pero profundamente incorrecta, del acuerdo del Buró Político sobre la creación de la troika financiera (Sokolnikov y ambos suplentes) como freno entre el Pequeño y el Gran Sovnarkom. La dirección de tal crítica no corresponde a ningún trabajo estatal planificado ni, en general, mínimamente organizado por parte de los suplentes.

En segundo lugar, este escrito contiene las mismas acusaciones, radicalmente incorrectas y diametralmente opuestas a la verdad, contra el Gosplán por academicismo, acusaciones que llegan hasta la siguiente afirmación del camarada Trotsky, francamente increíble por su falta de información: "Fuera del establecimiento de las dimensiones de la emisión -escribe- y fuera de la distribución de los medios monetarios entre los departamentos, no existe ni puede existir actualmente ningún plan económico. Mientras tanto, por lo que puedo juzgar, el Gosplán no tiene ninguna relación con estas cuestiones fundamentales."

Las palabras subrayadas me obligan solo a plantear la pregunta: ¿por qué "juzgar" sin estar informado? Es fácil informarse para cualquier miembro del CC y cualquier miembro del STO. Informarse significaría saber que en el Gosplán existe una sección financiero-económica que trabaja precisamente sobre las cuestiones señaladas. Defectos en este trabajo, por supuesto, los hay, pero hay que buscarlos no en el academicismo, sino precisamente en la dirección opuesta.