Esto, sin duda, testimonia la enorme fuerza moral de que disponemos. Los Estados bálticos, nuestros vecinos más próximos, comprenden que solo nosotros no abrigamos intención alguna que amenace su independencia y bienestar.

¿Y la situación interna de Rusia?

Es crítica, pero tiene buenas perspectivas. Hacia la primavera, la escasez de alimentos será superada, al menos lo suficiente para librar del hambre a la población urbana. Entonces también habrá combustible suficiente. Gracias a las admirables hazañas del Ejército Rojo, ya ha comenzado la restauración de la economía nacional. Actualmente, una parte de este ejército se ha transformado en ejércitos laborales; este fenómeno extraordinario solo ha sido posible en un país que lucha por un ideal elevado. Por supuesto, esto sería imposible en los países capitalistas. En el pasado lo sacrificamos todo para obtener la victoria sobre nuestros enemigos armados, y ahora dirigiremos todos nuestros esfuerzos a restaurar la economía. Se necesitarán años para ello, pero al final venceremos.

Según su opinión, ¿cuándo se completará la construcción del comunismo en Rusia? Pensé que la pregunta sería difícil, pero Lenin respondió de inmediato.

Tenemos la intención de electrificar todo nuestro sistema industrial mediante la creación de centrales eléctricas en los Urales y en otros lugares. Nuestros ingenieros nos dicen que esto requerirá diez años. La culminación de la electrificación constituirá el primer paso importante hacia la organización comunista de la vida económica de la sociedad. Toda nuestra industria recibirá energía de una fuente común, capaz de abastecer por igual a todas sus ramas. Esto eliminará la competencia improductiva en la búsqueda de combustible y creará una base económica sólida para las empresas de la industria manufacturera, sin la cual no podemos esperar alcanzar un nivel de intercambio de productos de primera necesidad que corresponda a los principios del comunismo.

Suponemos, entre otras cosas, que dentro de tres años, en Rusia brillarán 50 000 000 de lámparas incandescentes. Según creo, en los Estados Unidos existen 70 000 000 de esas lámparas, pero para un país donde la electricidad se encuentra aún en estado embrionario, más de dos tercios de esa cantidad constituyen un logro inmenso. En mi opinión, la electrificación es la más importante de todas las grandes tareas que tenemos por delante.