Los terratenientes y capitalistas, derrocados por los obreros y campesinos de Rusia, nos impusieron una guerra civil de dos años con la ayuda de los capitalistas de todo el mundo.

Estamos terminando esta guerra victoriosamente.

Ya hemos conquistado la primera paz, que ha mostrado la superioridad de nuestra política internacional sobre la política de los capitalistas unidos de todos los países. Estos capitalistas obstaculizaban con todas sus fuerzas la conclusión de la paz entre Estonia y nosotros. Los vencimos. Firmamos la paz con Estonia – la primera paz, a la que seguirán otras, abriéndonos la posibilidad de intercambio de mercancías con Europa y América.

La guerra sangrienta que nos impusieron los explotadores la estamos terminando victoriosamente. En dos años aprendimos a vencer y vencimos.

Ahora le toca el turno a la guerra sin sangre.

¡A la victoria en el frente de la guerra sin sangre contra el hambre y el frío, contra el tifus y la ruina, contra la oscuridad y la devastación!

Esta guerra sin sangre nos ha sido impuesta por la ruina causada por la guerra imperialista de cuatro años y la guerra civil de dos. Para vencer la necesidad y la miseria, el hambre y las calamidades provocadas por estas guerras, es necesario recordar firmemente, asimilar bien y aplicar a toda costa en todas partes la regla:

Si hay guerra, hay que actuar como en la guerra.

Los obreros y campesinos supieron crear el Ejército Rojo – sin terrateniente ni capitalista, contra el terrateniente y el capitalista, supieron vencer a los explotadores.

Los obreros y campesinos sabrán crear los Ejércitos Rojos del trabajo pacífico – sabrán conquistar una nueva felicidad, restaurando la agricultura y la industria.

El primer y fundamental paso para ello es la restauración inmediata, a toda costa, realizada con energía revolucionaria, con decisión militar, cohesión, rapidez y abnegación, del transporte.

¡Todos al trabajo, camaradas!

Demostremos que en el campo del trabajo pacífico seremos capaces de realizar prodigios de heroísmo y victoria aún mayores que en el campo de la guerra contra los explotadores!

7 de febrero de 1920.

«Pravda» nº 28, 8 de febrero de 1920. Firma: N. Lenin

Se imprime según el texto del periódico «Pravda».