Camaradas, me parece que algunas declaraciones hechas en los debates e incluso algunos discursos vale la pena señalarlos solo porque expresaban claramente no solo el agotamiento, sino un agotamiento que llegaba a la histeria y que por ello resulta completamente superfluo. No diría que aquí hay demagogia. El agotamiento físico ha llegado a la histeria. Tales fueron en gran medida las intervenciones de Lutóvinov y Bubnov, en las que había menos demagogia que agotamiento. En parte, creo, el agotamiento se manifestó también en la declaración de Medvédev. Decía: «Ahora todos ustedes han empezado a decir que hay fenómenos enfermizos, pero antes lo negaban, decían mentira». Pienso que esta explicación no es del todo correcta, e incluso es completamente incorrecta. Que existen realmente esos fenómenos insanos de los que hablamos, difícilmente era un secreto. Es indudable también que la situación general es tan grave que encontrar tiempo para el partido, encontrar la posibilidad para que el partido plantee especialmente esta cuestión –antes no podíamos–. Y ahora la planteamos con dificultad, porque la posibilidad que hemos discutido aquí, en nuestra conversación política, esa posibilidad –evitar la campaña de invierno– es extraordinariamente pequeña. La situación general de la república, como he señalado, ha mejorado tanto que ahora tenemos la posibilidad de discutir con mayor sangre fría: ya no planteamos la cuestión de la interrupción prematura de la conferencia, como la planteamos varias veces en la época de la ofensiva de Kolchak y Denikin. Ha habido congresos del partido de los que, sin esperar a su finalización, se marchaba toda una serie de responsables directamente al frente. Parecería que rara vez reunimos congresos, rara vez podemos hablar en los congresos sobre las cuestiones más importantes –y antes ni siquiera podíamos permitirnos terminar un congreso reunido con poca frecuencia–. En todo caso, ahora nos encontramos en una situación en la que podemos y debemos, sin limitarnos, concluir las deliberaciones actuales. Quisiera decir también en dos palabras que algunos intentos de explicar marxistamente el asunto, que hubo en las disertaciones de Kalinin, me parece que, por el contrario, se alejaban mucho del marxismo, y un planteamiento correcto y marxista lo daba, me parece, la resolución del Comité de Moscú –que todos ustedes, por supuesto, han leído y que fue publicada en un pequeño folleto y en el periódico *Pravda*– y la carta del Comité Central.

Quisiera leer algunas líneas que propondría a la comisión (si se decide elegir una comisión) no en sustitución de la resolución de Moscú y la carta del CC, sino como complemento a ellas, como material[25]. La resolución del Comité de Moscú da, me parece –y en esto casi todos están de acuerdo–, un correcto esclarecimiento de la cuestión. Me permitiré leer esas pocas palabras, decir algo al respecto. Este es el complemento: «La situación increíblemente difícil de la República Soviética en los primeros años de su existencia, la extrema ruina y el grandísimo peligro militar hicieron inevitable la separación de departamentos y grupos de trabajadores “de choque” (y por ello, de hecho, privilegiados). Esto era inevitable, porque no se podía salvar un país arruinado sin concentrar las fuerzas y los medios en tales departamentos y en tales grupos de trabajadores, sin cuyo fortalecimiento los imperialistas de todo el mundo nos habrían aplastado con toda seguridad y no habrían permitido ni siquiera que nuestra República Soviética comenzara la construcción económica…».

Sobre los especialistas hemos oído aquí ataques muy acalorados. En el discurso del camarada Kutúzov se traslucía la verdad de que el proletariado no ha visto una mejora de su situación por parte de la Rusia Soviética, sino que, por el contrario, ha visto a menudo un empeoramiento. Esto es justo. Pero hay que analizar que, por ejemplo, en Viena, donde no hay gobierno soviético, ese empeoramiento es el mismo, y junto con ello la humillación moral es cien veces mayor. Pero las masas no pueden analizar esto. Es comprensible que se nos pregunte: ¿qué hemos obtenido durante dos años? Y es comprensible que el descontento con los especialistas se extienda tan ampliamente. Es comprensible que la lucha en torno a la cuestión de si son necesarios o no los especialistas haya estado en primer plano. Pero no hay que olvidar que sin ellos no habríamos tenido nuestro ejército. Sin esto, nos habríamos encontrado en la situación en la que se encontraron Hungría y los obreros finlandeses. Así se plantea la cuestión. Sin esos especialistas, no habríamos dado aquellos pasos elementales que nos permitieron elevarnos a cierta altura –de esto hablé en mi informe político–. Si no hubiéramos logrado arreglar el asunto con los especialistas, no habríamos tenido eso, no nos habría sido posible pasar a lo siguiente. Pero ahora, cuando los hemos tomado en nuestras manos, los hemos uncido, cuando sabemos que no huirán de nosotros, sino que, por el contrario, todos huyen hacia nosotros, ahora lograremos que la democratización en el partido y en el ejército se eleve. Continúo la lectura (lee la resolución)…

El primer punto (lee)[26]. Aquí hay un añadido. El camarada Tomski decía, refiriéndose a que también nosotros lo hemos dicho más de una vez –es necesario promover al elemento medio, los de arriba están cansados, den paso al elemento medio–. Esto no se logró llevar a cabo de inmediato, pero se logrará después de un nuevo intento, quizás el vigésimo. Sin esto, la causa de la Rusia Soviética sería desesperada. Pero sabemos que no es desesperada, porque tenemos nuevos elementos que están creciendo. Si los primeros intentos fracasaron, repetiremos los siguientes.

El segundo punto (lee)[27]. Aquí se planteó una cuestión no exenta de acidez: ¿corresponderá la libertad de crítica a la libertad de comer melocotones?{112} Yo tengo una medida entre las posibles garantías, sobre la base de las propuestas hechas por la comisión. En momentos como los que el país está en peligro, cuando Kolchak llegó hasta el Volga y Denikin hasta Oriol, aquí no puede haber ninguna libertad. Aquí no hay que lamentarse de eso. Pero la situación militar es mala también ahora, todos vemos lo cambiante que es la fortuna militar. Debemos poner esta cuestión en el orden del día. Pero no podemos hacer promesas de que en los momentos de peligro militar no actuaremos de otra manera. Entonces será necesario de nuevo la mayor tensión y nada de discusiones: solo fortaleza, tensa todas las fuerzas. De esto no nos retractamos en absoluto, y mientras no tengamos una victoria italiana, tampoco debemos retractarnos. Esta es mi respuesta sobre los melocotones.

El tercer punto (lee)[28]. Aquí el camarada Preobrazhenski planteó una cuestión que también planteó Zinóviev: ¿es oportuna la reglamentación y qué entender por ella? La dejo abierta, porque en la comisión esta cuestión se detallará. Allí se verá: si entender por reglamentación puntos detallados o la creación de instituciones especiales.

El cuarto punto (lee)[29]. Aquí el camarada ponente señaló que esta cuestión fue planteada por la comisión, pero la mayoría la rechazó. Me parece –lo propongo solo en mi nombre– me parece que no se debe rechazar, y si no se acepta de inmediato, en todo caso hay que pensarlo antes. Aquí se señaló que en el Buró Organizador del CC yacen 500 quejas. El Buró Organizador debe distribuir decenas de miles de personas. Además, no hay un solo miembro del Buró Organizador que no esté abrumado por varios cargos soviéticos. En tales condiciones hay que trabajar con magnitudes desconocidas, y en tales condiciones no se puede resolver la cuestión más que por inspiración, que permite resolver correctamente solo a personas experimentadas, y aun a estas les toca a menudo equivocarse. Teniendo en cuenta tales condiciones, queremos encontrar personas con una trayectoria de no menos de 15 años, que gocen de la confianza del partido, se distingan por su imparcialidad y ayuden en este asunto y al mismo tiempo, en cuanto a independencia, estén por encima del Buró Organizador, al ser elegidas por el congreso. Me parece que este paso se puede dar. Frenar el trabajo del CC, detener las decisiones es imposible. Para ello no hay una garantía especial y no se puede proponerla. En el partido obrero alemán existía una comisión de control antes. En qué medida será posible en nuestra situación militar –no se puede garantizar–. Pero en todo caso este paso podemos darlo, y el CC ha emprendido ese camino.

En la carta del CC se dice: «… en todos los comités de gobernación deben organizarse, a partir de los camaradas más imparciales y que gocen de la confianza general de la organización, comisiones especiales del partido, a las que deben llegar las quejas correspondientes». Aquí se habla de camaradas imparciales. Para la actividad combativa –tanto militar como económica y organizativa–, muy a menudo son absolutamente necesarias personas apasionadas, porque sin una gran pasión no mostrarán una gran tensión y no resolverán la tarea urgente en un país agotado. Aquí, por el contrario, se necesitan personas que quizás no posean altas cualidades administrativas, pero que posean una gran experiencia de la vida. Si las encontraremos para toda Rusia por gobernaciones, lo dudo; y si la experiencia de las comisiones en los comités de gobernación que ahora se propone crear y que ustedes crearán –si esa experiencia resulta fallida, no decidan que toda la empresa ha fracasado–. Es posible que en las gobernaciones no encontremos una cantidad suficiente de camaradas que puedan mantenerse de congreso a congreso. Pero si en las gobernaciones no los encontramos, en el centro podemos encontrar camaradas probados con experiencia de la vida. Y pienso que no debemos renunciar a esa institución.

Podría decirse: ¿dónde están las garantías de que esta institución pueda existir? Estamos en condiciones de una guerra civil desesperada, cuando no puede haber, en general, ni libertad de amplia crítica, etc. No estamos para eso, hay que tensar todas las fuerzas para terminar la guerra. Si las condiciones militares se hubieran desarrollado de otro modo, entonces sería otra situación. En las condiciones actuales no podemos asegurar muchas cosas; y decimos directamente que para regular prácticamente esta cuestión no se puede confiar en el CC, porque está abrumado y sobreabrumado de trabajo. No sé si hay un solo miembro del CC –puedo juzgar por mí mismo– que no se sienta en deuda, como en ascuas, por muchos asuntos no cumplidos o cumplidos a las apuradas. No me imagino una garantía más real de cumplimiento de esta tarea que la creación de esta comisión, un grupo de camaradas que pueda concentrarse por entero en este asunto y que pueda estar segura de que será completamente independiente, ocupándose de ese asunto en el que ni un solo miembro del CC, ni el Buró Organizador, ni el Buró Político pueden profundizar. Quizás prácticamente profundizamos dando pasos adelante, en que tenemos un aumento de la recolección de grano de 60 millones a 260 millones de puds –pero eso resulta aún insuficiente para tener un Ejército Rojo no agotado; para no tener obreros que digan: «¿qué hemos obtenido del Ejército Rojo? Pasamos hambre»; y para no tener unos dirigentes completamente desgastados a los que los elementos medios no acuden en ayuda–. Pero aun así hemos dado este paso –esto significa que incluso en esta escala de agotamiento desesperado, esta escala masiva de agotamiento comienza a disminuir y comienza el período en que podremos pasar de la discusión sobre la cuestión de la corteza de pan a tareas más altas que tenemos por delante y cuya resolución emprenderemos sin duda todos.

Se publica por primera vez, según la transcripción.