¡Camaradas! Las grandes victorias del Ejército Rojo nos han librado de la invasión de Kolchak, Yudénich y han casi acabado con Denikin.

Han sido derrotadas las tropas de los terratenientes y capitalistas, que querían restaurar su omnipotencia en Rusia con la ayuda de los capitalistas de todo el mundo.

Pero la guerra imperialista, y luego la guerra contra la contrarrevolución, han arruinado y debilitado terriblemente a todo el país.

Hay que concentrar todos los esfuerzos para vencer la devastación, para restaurar la industria y la agricultura, para proporcionar a los campesinos, a cambio del pan, los productos que necesitan.

Ahora que hemos vencido a los terratenientes, liberado Siberia, Ucrania, el Cáucaso Norte, podemos perfectamente restaurar la economía del país.

Tenemos mucho pan, ahora tenemos carbón, petróleo. Todo depende ahora del transporte. Los ferrocarriles están desorganizados. Hay que restaurar el transporte. Entonces llevaremos a las fábricas pan, carbón y petróleo; entonces llevaremos sal; entonces comenzará la restauración de la industria, acabará el hambre de los obreros fabriles y ferroviarios.

¡Que todos los obreros y campesinos se pongan manos a la obra para restaurar el transporte, para el trabajo más tenaz y abnegado!

Todos los trabajos necesarios para la restauración del transporte deben realizarse con pleno celo, energía revolucionaria y devoción sin límites.

Hemos vencido en el frente de la guerra sangrienta.

Venceremos en el frente incruento, en el frente del trabajo.

¡Todos a trabajar por la restauración del transporte!

Pronunciado a finales de marzo de 1920.

Publicado por primera vez el 21 de enero de 1928 en el periódico «Pravda» nº 18.

Se imprime según la grabación del disco fonográfico.