¡Querido camarada Tsyurupa!

La decisión del pleno es el resultado de los viejos y prolongados descontentos con Svidersky*.
La declaración de los obreros y, principalmente, su apoyo por los sindicatos
ha colmado la medida.

Personalmente no pude por menos que reconocer el deseo de los obreros como correcto y la satisfacción de su deseo como políticamente incondicionalmente necesaria.

Comprendo que esto le sea doloroso. Pero el interés político (como también la decisión del partido) exige incondicionalmente la subordinación.

A Svidersky lo utilizará usted magníficamente, incluso no como miembro del colegio.

Hay que emprender la obrerización; comprendo que, abarrotado de trabajo, usted no haya podido dedicar toda su atención al asunto de la obrerización. Comprendo que, entre toda clase de quehaceres y la enfermedad, usted no haya podido seguir atentamente el aspecto político-partidista.

¿Qué tiene de sorprendente?

No hay que ponerse nervioso. Hay que sobrellevar lo doloroso. Someterse a la decisión del Comité Central y llevarla a cabo.

No puedo acudir: está celebrándose una sesión.

Su Lenin