En su discurso final, el camarada Lenin señaló de forma bastante tajante a sus «oponentes» que no es propio de comunistas semejante crítica infundada, tales acusaciones genéricas contra el Comité Central sin aportar siquiera un solo hecho, el uso y abuso de nombres, aunque sean de especialistas, amontonándolos a todos en un mismo saco de «burgueses», sin intentar siquiera saber quiénes son. El camarada Lenin mencionó una serie de apellidos de obreros que supieron mostrarse en el trabajo conjunto con los especialistas, situarse en la relación adecuada con ellos y extraer de ellos lo necesario. Tales obreros no se quejan de los especialistas; refunfuñan aquellos que no han justificado su labor. Tomemos, por ejemplo, al camarada Shliápnikov (uno de los oponentes, que se presentó como miembro de la «Oposición Obrera»{43}), que se esfuerza con todas sus fuerzas, como dijo el camarada Lenin, en «empollar desde abajo las discrepancias», objetando lo dicho en el informe del camarada Lenin sobre que tenemos una deuda con el campesinado, y señalando que, según él, «la oposición discrepa del camarada Lenin». O el mismo Shliápnikov, que obstinadamente cierra los ojos ante su propio trabajo fallido y se empeña en presentar su viaje a Arjánguelsk como un exilio decidido por el Comité Central. O el camarada Búbnov, que tanto habló de la lucha contra el burocratismo y no dijo nada sobre cómo lucha contra el burocratismo, aunque sea en su propio Glavtekstil, donde ese burocratismo no es menor, sino quizás mayor que en otras instituciones. Por eso —advertía Vladímir Ilich a los camaradas de Zamoskvorechie—, cuando oigáis esa clase de crítica, crítica sin contenido, crítica por la crítica misma, estad alerta, buscad si acaso en el camarada crítico el amor propio está herido por algo, si acaso está herido o irritado personalmente por algo, lo que lo empuja a una oposición infundada, a una oposición por la oposición misma.

Para terminar, el camarada Lenin respondió a las notas presentadas, deteniéndose más detalladamente en la cuestión de las concesiones.

«Pravda» n.º 273, 4 de diciembre de 1920.

Se imprime según el texto del periódico «Pravda».