Camaradas, me ha tocado participar muchísimo, quizá demasiado, en elecciones: tanto en elecciones del partido tras la lucha de diversos grupos y corrientes, e incluso fracciones; como en las formas más encarnizadas de lucha, rodeadas de un control mutuo tal que ningún voto en ninguna célula del partido se consideraba válido si no estaban presentes con anotaciones representantes de ambas fracciones y no contaban los votos reunidos, – pero jamás se aplicó el principio de proporcionalidad en la elección de los órganos directivos – del Comité de Petrogrado o del Comité de Moscú o del Comité Central. Cuando en las elecciones luchan dos grupos, dos corrientes o fracciones, para reunir una conferencia del partido, como órgano decisivo, o un congreso del partido, la representación proporcional es necesaria. Pero la representación proporcional para crear un órgano ejecutivo, que lleva a cabo el trabajo práctico, nunca se aplicó y difícilmente pueda considerarse acertada. Me parece que el orador anterior a este respecto ya ha retrocedido él mismo del principio de proporcionalidad cuando, junto con Ignátov, declaró que el mérito de la lista propuesta por ellos consistía en incluir a once, según dijo. No tengo la posibilidad de verificar once de treinta y ocho; creo que la concesión debería haber sido mayor de lo que hubiera deseado la mayoría inmediata de la asamblea o ese grupo que se consideraba partidario del Comité de Moscú. Los motivos de este punto de vista ya los he expuesto, pero lo principal debe ser garantizar ahora la selección de personas. La mayoría de los compañeros que figuran en las listas me son desconocidos, pero ustedes, que tienen voto decisivo en esta conferencia, conocen sin duda a todos los compañeros, y creo que sin duda se guiarán por el criterio de que, mediante la selección de compañeros que ustedes conocen personalmente, se forme un grupo capaz de llevar a cabo un trabajo conjunto, en el que cada corriente sana del partido, ya sea formalizada o no, o que siga siendo en algunos aspectos indeterminada, encuentre su expresión, pero que en su conjunto sea un grupo que dirija la política práctica, que no represente proporcionalmente los matices de esta asamblea, sino que lleve a cabo un trabajo de combate – la lucha contra nuestros enemigos internos y externos en el espíritu de las resoluciones de la conferencia, de manera que no quede lugar para desavenencias ni haya falta de coordinación. He aquí por qué la consideración decisiva debe ser el conocimiento que ustedes, miembros de la conferencia, tienen personalmente de cada candidato y la preferencia por un grupo respecto del cual haya garantía de trabajo conjunto, y no el principio de proporcionalidad en la elección del órgano ejecutivo, que nunca se aplicó y difícilmente sería correcto aplicar ahora.

Publicado por primera vez en 1952 en la 4ª edición de las Obras de V. I. Lenin, tomo 31

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