2 de noviembre de 1920

Camarada Klasson:

Temo que usted —disculpe la franqueza— no sepa aprovechar el decreto del Consejo de Comisarios del Pueblo sobre el Gidrotorf. Temo esto porque usted, por lo visto, ha perdido demasiado tiempo en «ensueños sin sentido» sobre la restauración del capitalismo y no ha prestado suficiente atención a las peculiaridades sumamente singulares de la época de transición del capitalismo al socialismo.

Pero no lo digo con ánimo de reproche, ni solo porque recuerde las discusiones teóricas con usted de 1894-1895, sino con un propósito estrictamente práctico.

Para utilizar adecuadamente el decreto del Consejo de Comisarios del Pueblo, es necesario:

1) Apelar con severidad implacable y en el momento oportuno contra sus violaciones, vigilando con la máxima atención su cumplimiento y eligiendo, por supuesto, para la apelación solo los casos que correspondan a la regla «rara vez, pero certeramente».

2) De vez en cuando —siguiendo de nuevo la misma regla— escribirme (NB: en el sobre: «Personal, de tal persona sobre tal asunto»):

ruego enviar un recordatorio o una solicitud

tal (proyecto de texto en hoja aparte)

a tal persona o institución sobre tal cuestión,

dado que los trabajos del «Gidrotorf» son reconocidos como de importancia estatal.

Si usted no me falla, es decir, si los recordatorios y las solicitudes son estrictamente de negocios (sin riñas o polémicas departamentales), entonces en 2 minutos firmaré tales recordatorios y solicitudes y en ocasiones reportarán beneficio práctico.

Con el deseo de rápidos y grandes éxitos para su invento y con saludos,

V. Uliánov (Lenin)