En cifra

Járkov. A Stalin

La situación en la Internacional Comunista es excelente. Zinóviev, Bujarin, y también yo, pensamos que se debería estimular la revolución de inmediato en Italia¹. Mi opinión personal es que para ello habría que sovietizar Hungría, y quizás también Chequia y Rumanía. Hay que pensarlo detenidamente. Comuníqueme su detallado dictamen. Los comunistas alemanes creen que Alemania es capaz de poner trescientos mil soldados de entre los lumpen contra nosotros.

Lenin.

Fondo 2, inventario 2, expediente 348, folio 1 – autógrafo.

¹ Interviniendo con la palabra final en la IX Conferencia de toda Rusia del PCR(b) el 22 de septiembre de 1920, V. I. Lenin decía: «He recibido una nota: ¿por qué se ha hablado poco de Italia? Porque aparte de las noticias de los periódicos sobre Italia, no tenemos nada. Quizás sea para bien, porque entonces la burguesía, tal vez, informaría si la victoria estuviera de su lado. Pero quizás sea también para mal. Y en general se puede decir que la situación internacional, completamente independiente de nuestros pasos en Polonia, engendra una nueva revolución internacional y que la revolución italiana ha cobrado un nuevo impulso. Si hubiera una Polonia soviética, o una Hungría soviética, sería mejor. De ningún modo nos desdecimos de que mañana [no] nos arriesguemos también por Hungría. Estoy seguro de que la conferencia estará de acuerdo con nosotros en este aspecto. Pero diremos que nos arriesgaremos de tal modo que a cada paso seguro recordaremos dónde detenernos. Nos arriesgaremos, calcularemos ayudar a Italia, aunque, por desgracia, ahora es prácticamente imposible» (Archivo Histórico, 1992, N° 1, p. 28).

En 1919-1920 hubo en Italia un auge del movimiento obrero, pero tras la conclusión del acuerdo entre la Confederación General del Trabajo y el gobierno del país sobre el aumento de los salarios a los obreros y la introducción del control obrero en las empresas, el movimiento decayó.