Con extraordinario esfuerzo, penosamente lento, logramos sin embargo, gracias al heroísmo de los obreros y de todos los trabajadores, levantar y restaurar la economía destruida por el zar y los capitalistas. De un modo u otro, el asunto ha ido poco a poco cuesta arriba. Pero todas nuestras dificultades y sufrimientos no son nada en comparación con lo que le ha tocado en suerte al soldado herido del Ejército Rojo, que derrama su sangre en defensa del poder obrero y campesino contra los señores y capitalistas de Polonia, instigados por los capitalistas de Inglaterra, Francia y América.

Que cada cual en la retaguardia recuerde su deber: ayudar en todo lo posible al soldado herido del Ejército Rojo.

2. VII. 1920.

Facsímil del manuscrito impreso el 5 de julio de 1920 en la revista «El Soldado Herido del Ejército Rojo» nº 1

Se imprime según el facsímil.