La magnífica revista que se publica en Viena bajo el título mencionado proporciona mucho material interesantísimo sobre el crecimiento del movimiento comunista en Austria, Polonia y otros países, junto con la crónica del movimiento internacional y artículos sobre Hungría, Alemania, sobre las tareas generales y la táctica, etc. Un único defecto, que salta a la vista incluso con una mirada superficial, no puede pasarse por alto. Se trata de síntomas indudables de esa «enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo» que padece la revista y a la que he dedicado un pequeño folleto que acaba de aparecer en Petrogrado[17].

Tres síntomas de esta enfermedad en la magnífica revista «Comunismo» quisiera señalar brevemente de inmediato. En el n.º 6 (1. III. 1920) se publica un artículo del camarada G. L.: «Sobre la cuestión del parlamentarismo», que la redacción califica de polémico y del cual se desliga directamente (afortunadamente), es decir, declara su desacuerdo con él, el camarada B. K., autor del artículo: «Sobre la aplicación del boicot parlamentario» (n.º 18 del 8. V. 1920).

El artículo de G. L. es muy izquierdista y muy malo. El marxismo es puramente verbal; la diferencia entre táctica «defensiva» y «ofensiva» es inventada; no hay un análisis concreto de situaciones históricas precisamente definidas; lo más esencial (la necesidad de conquistar y aprender a conquistar todos los campos de trabajo e instituciones donde la burguesía ejerce su influencia sobre las masas, etc.) no se toma en consideración.

En el n.º 14 (17. IV. 1920), el camarada B. K., en su artículo «Los acontecimientos en Alemania», critica la declaración del Comité Central del Partido Comunista de Alemania del 21 de marzo de 1920, que yo también critico en el folleto antes mencionado. Pero el carácter de nuestra crítica es radicalmente diferente. El camarada B. K. critica basándose en citas de Marx referidas a una situación diferente a la actual, niega por completo la táctica del Comité Central del Partido Comunista de Alemania y omite por completo lo más importante. Omite aquello que constituye la esencia misma, el alma viva del marxismo: el análisis concreto de una situación concreta.

Si la mayoría de los obreros urbanos se ha alejado de los scheidemannianos hacia los kautskianos y dentro del partido kautskiano («independiente» de la táctica revolucionaria correcta) continúa alejándose de su ala derecha hacia la izquierda, es decir, de hecho hacia el comunismo, si las cosas son así, ¿es permisible desentenderse de la tarea de tomar en cuenta medidas transitorias y de compromiso hacia tales obreros? ¿Es permisible no tomar en cuenta, silenciar la experiencia de los bolcheviques, quienes en abril y mayo de 1917 aplicaron, en esencia, precisamente una política de compromiso cuando declararon: simplemente derrocar al Gobierno Provisional (Lvov, Miliukov, Kerenski, etc.) no se puede, porque los obreros en los Soviets aún los apoyan; hay que lograr primero un cambio de opinión de la mayoría o de una parte considerable de esos obreros?

Creo que no es permisible.

Finalmente, el mencionado artículo del camarada B. K. en el n.º 18 de «Comunismo» revela de manera particularmente clara, evidente y acertada su error, consistente en simpatizar con la táctica del boicot a los parlamentos en la Europa contemporánea. Pues el autor, deslindándose del «boicot sindicalista», del boicot «pasivo» e inventando un boicot «activo» (¡uy, qué «izquierdista»!...), muestra con sorprendente claridad toda la profundidad de los errores de su razonamiento.

«El boicot activo significa —escribe el autor— que el partido comunista no se limita a propagar la consigna contra la participación en las elecciones, sino que despliega, en interés de llevar a cabo el boicot, una agitación revolucionaria tan amplia como si participara en las elecciones y como si su agitación y acción (trabajo, actividad, acción, lucha) estuvieran calculadas para obtener el mayor número posible de votos proletarios» (pág. 552).

¡Esto es una perla! ¡Esto matará a los antiparlamentarios mejor que cualquier crítica! ¡Inventar un boicot «activo», «como si» participáramos en las elecciones!! La masa de obreros y campesinos atrasados y semiatrasados participa en las elecciones en serio, porque todavía cree en los prejuicios burgueses-democráticos, todavía está cautiva de esos prejuicios. ¡Y nosotros, en lugar de ayudar a los pequeñoburgueses atrasados (aunque a veces «altamente cultos») a superar sus prejuicios mediante su propia experiencia, rehuiremos la participación en el parlamento, nos divertiremos inventando una táctica en la que no hay la vileza cotidiana burguesa!!

¡Bravo, bravo, camarada B. K.! ¡Con su defensa del antiparlamentarismo ayudará usted a matar esta estupidez más rápido que yo con mi crítica!

12 de junio de 1920.

Impreso el 14 de junio de 1920 en la revista «Internacional Comunista» n.º 11. Firma: N. Lenin.

Se imprime según el manuscrito.