Algo nos ha quedado sin hacer en la reparación de las locomotoras.

¿No sería posible una comisión de miembros del Comité Central, para agitar y verificar?

¿O informes una vez por semana?

¿O algo más?

¿Quién supervisa? ¿Quién apura? Nadie.

¿Quién ha designado los mejores talleres? ¿Qué resulta de los premios de 200 puds por locomotora?

¿No encargar esto especialmente a Rozengolts, tal vez más alguien?

Decretamos y nos dormimos...

1920

Se publica por primera vez, según el manuscrito

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Escrito después del 16 de marzo