¡Estimados camaradas!

El congreso del partido está fijado para el 27 de marzo. El orden del día del congreso ha sido publicado{68}, y, sin duda, el trabajo de preparación del congreso ya ha comenzado en todas las organizaciones del partido. El Comité Central del partido considera su deber exponer una serie de consideraciones en relación con este trabajo.

Nuestro partido, que ha demostrado con una lucha tenaz durante 15 años (1903-1917) su vínculo con la clase obrera de Rusia, su capacidad para luchar contra las influencias burguesas en su seno y dirigir la lucha revolucionaria del proletariado en las más diversas y difíciles condiciones, naturalmente tuvo que asumir también la realización directa de las tareas de la dictadura del proletariado desde la Revolución de Octubre. El congreso de nuestro partido tiene, por lo tanto, una importancia sumamente grande no solo en todo el movimiento obrero, sino también en toda la construcción del Poder Soviético, en toda la dirección del movimiento comunista ruso —y hasta cierto punto, internacional—.

Esta importancia de nuestro congreso del partido aumenta aún más debido a las peculiaridades del momento actual, cuando el Poder Soviético tiene que realizar la difícilísima transición de las tareas militares que lo absorbían por completo a las tareas de la construcción económica pacífica.

Nuestro partido ha crecido considerablemente en número de miembros gracias, sobre todo, al enorme aflujo de obreros y campesinos durante las semanas del partido, que fueron organizadas en el período más difícil de nuestra revolución, cuando Yudénich y Denikin estaban más cerca de Petrogrado y Moscú. Los obreros y campesinos que llegaron al partido en un momento tan duro constituyen los mejores y más seguros cuadros de dirigentes del proletariado revolucionario y de la parte no explotadora del campesinado. Ante nosotros tenemos la tarea de ayudar, lo más rápidamente, exitosamente y de manera práctica, a la formación complementaria de estos jóvenes miembros del partido, ayudar a forjar con ellos cuadros de constructores del comunismo, los más conscientes, capaces de desempeñar los cargos más responsables y, al mismo tiempo, más estrechamente vinculados con las masas, es decir, con la mayoría de los obreros y de los campesinos que no explotan trabajo ajeno.

El punto central del orden del día del próximo congreso, conforme a la peculiaridad del momento histórico que vivimos, es la cuestión de la construcción económica y, en particular, las medidas, procedimientos, métodos y resultados de la obrerización de los glavki, centros y aparatos del Poder Soviético en general.

Esta cuestión debe convertirse en la cuestión principal del congreso del partido, pues la cuestión principal de toda la construcción soviética en Rusia (y en la medida en que le ha tocado ser el foco de la revolución mundial, también en gran medida la cuestión del comunismo internacional) es el paso de la lucha en el frente sangriento a la lucha en el frente incruento, en el frente del trabajo, en el frente de la guerra contra la devastación, por la restauración, mejora, reorganización y desarrollo de toda la economía nacional de Rusia.

La recogida y el transporte de una gran reserva estatal de alimentos, la restauración del transporte destruido, la realización de estas medidas con rapidez militar, con energía militar, con disciplina militar; junto con esto y en vínculo indisoluble, la "obrerización" del aparato del Poder Soviético, la expulsión de él del sabotaje y el burocratismo, el logro del máximo de productividad del trabajo, la tensión de todas las fuerzas del país, en la mayor medida, para restaurar su economía: tal es la tarea imperiosamente dictada por las circunstancias, urgente, que exige ser resuelta con los métodos de la energía revolucionaria abnegada de millones y millones de obreros y campesinos.

El congreso del partido debe considerar la experiencia de los ejércitos de trabajo, esta institución joven y nueva, considerar la experiencia de más de dos años de trabajo de todos los aparatos del Poder Soviético y dictar una serie de resoluciones que permitan a toda nuestra república socialista, con redoblada firmeza, decisión, energía y eficacia, lanzar todas las fuerzas de las masas trabajadoras a la mejor solución de la tarea urgente de vencer rápida y definitivamente la devastación.

Invitamos a todos los miembros del partido, a todas las organizaciones del partido a concentrar el máximo de fuerzas en esta tarea, tanto en el trabajo práctico en todas las instituciones soviéticas como en el trabajo de preparación del congreso. Pues estas tareas se funden en un todo único e indisoluble.

Ha pasado, afortunadamente, el tiempo de las discusiones puramente teóricas, de las disputas sobre cuestiones generales, de la aprobación de resoluciones de principio. Esta es ya una etapa superada, una tarea resuelta ayer y anteayer. Hay que avanzar, hay que saber comprender que ahora tenemos ante nosotros una tarea práctica, que con todas las fuerzas, con energía verdaderamente revolucionaria, con la misma abnegación con que nuestros mejores camaradas, obreros y campesinos-soldados del Ejército Rojo, vencieron a Kolchak, Yudénich y Denikin, hay que resolver la tarea práctica de la victoria más rápida sobre la devastación.

Hay que avanzar, hay que mirar hacia adelante, hay que llevar al congreso la experiencia práctica de la construcción económica, meditada y elaborada atentamente con el trabajo común, con los esfuerzos comunes de todos los miembros del partido.

Hemos aprendido algo, y para avanzar, para vencer la devastación, no hay que empezar de nuevo, no hay que reorganizar a diestra y siniestra, sino saber utilizar en la mayor medida posible lo ya creado. Cuantas menos reorganizaciones generales, cuantas más medidas, procedimientos, métodos e indicaciones prácticas, probadas en la práctica y verificadas por los resultados ya alcanzados, para lograr nuestro objetivo principal: "obrerizar" aún más, aún más ampliamente, aún más rápidamente, aún mejor nuestros aparatos; atraer aun más obreros y campesinos trabajadores a la gestión de la industria y de la economía nacional en general; atraer no solo a campesinos y obreros individuales que mejor se hayan probado en el trabajo, sino atraer necesariamente en mayor medida a los sindicatos, atraer luego a las conferencias no partidistas de obreros y campesinos; atraer a todos hasta el último (pues entre nosotros hay increíblemente pocos) de los especialistas burgueses, es decir, formados en el ambiente burgués y que han asimilado los frutos de la cultura burguesa; hacer que nuestras masas trabajadoras realmente, conforme a la exigencia de nuestro programa del partido, aprendan de ellos y al mismo tiempo realicen el "trabajo común y camaraderil de los especialistas burgueses mano a mano con la masa de los obreros corrientes, dirigidos por comunistas conscientes" (como dice nuestro programa del partido): he aquí cuáles son nuestras principales tareas prácticas.

¡Camaradas! Hasta ahora hemos sabido vencer dificultades inauditas que la historia ha puesto en el camino de la primera república socialista, porque el proletariado comprendió correctamente sus tareas de dictador, es decir, de dirigente, organizador, educador de todos los trabajadores. Hemos sabido vencer porque supimos determinar la tarea más urgente, más perentoria, más candente y concentrar en ella realmente todas las fuerzas de todos los trabajadores, de todo el pueblo.

Las victorias militares son más fáciles que la victoria económica. Vencer a Kolchak, Yudénich y Denikin fue mucho más fácil que vencer las viejas costumbres, relaciones, hábitos, condiciones económicas pequeño-burguesas, defendidas y reproducidas por millones y millones de pequeños propietarios junto a los obreros, junto con ellos, entre ellos.

Para vencer aquí se necesita más firmeza, más paciencia, más perseverancia, más tenacidad, más sistematicidad en el trabajo, más arte organizador y administrativo a gran escala. Esto es lo que más nos falta a nosotros, nación atrasada.

¡Que todos los miembros del partido tensen sus fuerzas para llevar al congreso del partido la experiencia práctica verificada, elaborada, resumida! Si tensamos todas nuestras fuerzas y sabemos recoger, verificar y elaborar atentamente, reflexivamente y de manera práctica precisamente la experiencia práctica, precisamente lo que cada uno de nosotros hizo, terminó de hacer, vio cómo a su lado se hacía y se terminaba de hacer, entonces y solo entonces nuestro congreso del partido, y tras él todas nuestras instituciones soviéticas, resolverán la tarea práctica: cómo vencer lo más rápida y seguramente posible la devastación.

De los congresos y asambleas que discutían cuestiones generales, a los congresos y asambleas que resumen la experiencia práctica: tal es la consigna de nuestro tiempo. Considerar la experiencia práctica para desechar lo nocivo, unificar todo lo valioso, determinar con precisión una serie de medidas prácticas inmediatas y realizarlas cueste lo que cueste, sin detenerse ante ningún sacrificio: así entendemos las tareas del momento y las tareas del congreso del partido.

Escrito entre el 17 y el 26 de febrero de 1920.

Impreso el 2 de marzo de 1920 en las «Izvestia del CC del PCR(b)» n.º 13.

Se imprime según el manuscrito.