¡Camaradas! Las elecciones al Soviet de Moscú muestran el fortalecimiento del Partido Comunista entre la clase obrera.

Es necesario que las mujeres trabajadoras participen más en las elecciones. El Poder Soviético es el primero y único en el mundo que ha destruido por completo todas las viejas leyes burguesas y viles que colocaban a la mujer en una posición desigual con respecto al hombre, concediendo privilegios al hombre, por ejemplo, en el ámbito del derecho matrimonial o en las relaciones con los hijos. El Poder Soviético, primero y único en el mundo, como poder de los trabajadores, ha abolido todas las ventajas vinculadas a la propiedad que se conservaban en el derecho familiar a favor del hombre en todas las repúblicas burguesas, incluso en las más democráticas.

Donde hay terratenientes, capitalistas, comerciantes, no puede haber igualdad de la mujer con el hombre ni siquiera por ley.

Donde no hay terratenientes, capitalistas, comerciantes, donde el poder de los trabajadores, sin estos explotadores, construye una nueva vida, allí existe la igualdad de la mujer con el hombre por ley.

Pero esto no es suficiente.

La igualdad por ley no es todavía la igualdad en la vida.

Es necesario que la mujer trabajadora logre la igualdad con el hombre trabajador no solo por ley, sino también en la vida. Para ello es preciso que las mujeres trabajadoras participen cada vez más en la gestión de las empresas públicas y en la gestión del Estado.

Gestionando, las mujeres aprenderán rápidamente y alcanzarán a los hombres.

Elijan, pues, a más mujeres trabajadoras para el Soviet, tanto comunistas como sin partido. Con tal de que sea una trabajadora honesta, capaz de realizar un trabajo sensato y concienzudo, aunque sea sin partido, ¡elíjanla para el Soviet de Moscú!

¡Más mujeres trabajadoras en el Soviet de Moscú! ¡Que el proletariado de Moscú demuestre que está dispuesto a hacerlo todo, y lo hace, para luchar hasta la victoria, para luchar contra la vieja desigualdad, contra la vieja humillación burguesa de la mujer!

El proletariado no puede alcanzar la plena libertad sin conquistar la plena libertad para las mujeres.

21 de febrero de 1920.

«Pravda» n.º 40, 22 de febrero de 1920.

Se imprime según el texto del periódico «Pravda».