Uno de los principales objetos de atención debe ser ahora el trabajo entre los movilizados, para ayudar a la movilización, entre los movilizados. Los comunistas y quienes les simpatizan en todos los lugares donde se concentran los movilizados, o donde hay guarniciones y en especial batallones de reserva, etc., deben ser puestos en pie sin excepción. Sin excepción, todos deben unirse y trabajar, unos diariamente, otros, digamos, 4 u 8 horas semanales, para ayudar a la movilización y entre los movilizados, entre los soldados de la guarnición local, por supuesto con una organización estricta, con el nombramiento de cada uno para el trabajo correspondiente por la organización partidaria local y la autoridad militar.

La población sin partido o perteneciente a un partido no comunista, por supuesto, no está en condiciones de trabajar ideológicamente contra Denikin o Kolchak. Pero eximirla por tal razón de todo trabajo es inadmisible. Hay que buscar todo tipo de medios para que toda la población sin excepción (y en primer lugar los más acomodados, tanto en la ciudad como en el campo) esté obligada a aportar su contribución, de una u otra forma, para ayudar a la movilización o a los movilizados.

Una categoría especial de medidas de ayuda debe ser el fomento del adiestramiento más rápido y mejor de los movilizados. El poder soviético llama a todos los ex oficiales, suboficiales, etc. El Partido Comunista, y tras él todos los simpatizantes y todos los obreros, deben acudir en ayuda del estado obrero y campesino: primero, contribuyendo por todos los medios a la captura de los ex oficiales, suboficiales, etc., que se ocultan de la presentación; segundo, organizando, bajo el control de la organización partidaria o junto a ella, grupos de quienes hayan aprendido teórica o prácticamente (por ejemplo, participando en la guerra imperialista) el arte militar y estén en condiciones de aportar su parte de utilidad.