¡Camaradas! A nuestro partido, como vanguardia organizada del proletariado, le ha correspondido la tarea de unificar la lucha de la clase obrera y dirigir su lucha por la victoria del poder soviético obrero-campesino. Tras haber llevado a cabo victoriosamente esta lucha durante dos años, sabemos bien ahora con qué medios logramos superar las inmensas dificultades planteadas en nuestro camino por la ruina del país debido a la guerra imperialista de cuatro años y la resistencia de todos los explotadores, tanto rusos como internacionales.

¡Camaradas! La fuente principal de nuestra fuerza: la conciencia y el heroísmo de los obreros, a quienes no podían ni pueden dejar de simpatizar y brindar apoyo los campesinos trabajadores. La causa de nuestras victorias: el llamamiento directo de nuestro partido y del poder soviético a las masas trabajadoras señalando cada dificultad y tarea inmediata; la capacidad de explicar a las masas por qué hay que esforzarse al máximo ora en un aspecto, ora en otro del trabajo soviético en tal o cual momento; la capacidad de elevar la energía, el heroísmo, el entusiasmo de las masas, concentrando los esfuerzos revolucionarios en la tarea inmediata más importante.

¡Camaradas! Ha llegado el momento en que esa tarea inmediata más importante es la lucha contra la crisis del combustible. Estamos derrotando a Kolchak, hemos vencido a Yudénich, hemos comenzado con éxito la ofensiva contra Denikin. Hemos mejorado significativamente la acopio y recogida de grano. Pero la crisis del combustible amenaza con destruir todo el trabajo soviético: los obreros y empleados huyen del frío y el hambre, los trenes que transportan grano se detienen, se aproxima una verdadera catástrofe precisamente por la falta de combustible.

La cuestión del combustible se ha situado en el centro de todas las demás cuestiones. La crisis del combustible debe ser superada cueste lo que cueste; de lo contrario, no se puede resolver ni la tarea alimentaria, ni la militar, ni la económica general.

Y se puede superar la crisis del combustible. Pues, al haber perdido el carbón de Donets, sin poder aumentar rápidamente la extracción de carbón en los Urales y en Siberia, aún tenemos muchos bosques, podemos cortar y transportar una cantidad suficiente de leña.

Se puede superar la crisis del combustible. Y ahora hay que saber concentrar las fuerzas principales en nuestro principal enemigo (en el momento actual): el hambre de combustible; hay que saber despertar en las masas trabajadoras el entusiasmo; hay que lograr una tensión revolucionaria de energía para la más rápida extracción y entrega de la mayor cantidad posible de todo tipo de combustible: carbón, pizarra, turba, etc., y en primer lugar leña, leña y leña.

El Comité Central del PCR está convencido de que todas las organizaciones del partido, todos los miembros del partido, que durante dos años han demostrado capacidad y habilidad para resolver por vía revolucionaria tareas no menos, sino más difíciles, resolverán también esta tarea.

El CC del PCR propone a todas las organizaciones del partido, en particular, las siguientes medidas:

1. Todas las organizaciones del partido deben a partir de ahora incluir como punto permanente del orden del día de las asambleas del partido y, en primer lugar, de las reuniones de los comités del partido, la cuestión del combustible y la lucha contra la crisis del combustible. ¿Qué podemos hacer aún, qué debemos hacer para luchar contra la crisis del combustible? ¿cómo intensificar este trabajo? ¿cómo hacerlo más productivo? – que estas cuestiones ocupen ahora a todas las organizaciones del partido.

2. Lo mismo debe aplicarse a todos los comités ejecutivos provinciales, comités ejecutivos municipales, comités ejecutivos de distrito, comités ejecutivos de volost; en una palabra, a todas las instituciones soviéticas directivas. Los miembros del partido deben tomar la iniciativa de intensificar, unificar y tensar el trabajo correspondiente a escala estatal.

3. Hay que llevar a cabo en todas partes la más amplia agitación, principalmente en el campo, para explicar la cuestión del combustible para el poder soviético. Hay que luchar especialmente contra el dominio de los intereses locales y particularistas, estrechamente egoístas, en el asunto del combustible. Hay que explicar que sin un trabajo abnegado para las necesidades del Estado no se puede salvar la república de los Soviets, no se puede defender el poder de los campesinos y obreros.

4. Hay que verificar con la mayor atención el cumplimiento real de las tareas del partido y de los encargos, exigencias, tareas del poder soviético. Los nuevos miembros del partido, ingresados durante la última semana del partido, deben ser todos atraídos al trabajo de verificar el cumplimiento por todos de sus obligaciones.

5. El servicio de trabajo obligatorio de toda la población o la movilización de ciertas edades para los trabajos de extracción y transporte de carbón y pizarra, para la corta y acarreo de leña a las estaciones de ferrocarril debe ser realizada con la mayor rapidez y de la manera más rigurosa. Establecer normas de trabajo y lograr su cumplimiento cueste lo que cueste. Castigar con implacable severidad a aquellos que, contrariamente a las repetidas instancias, exigencias y órdenes, resulten eludiendo los trabajos. Toda concesión, toda debilidad serán un crimen ante la revolución.

Hemos elevado la disciplina en el ejército. Debemos elevar la disciplina laboral.

6. Los subbotniks deben realizarse con más frecuencia, energía, sistematicidad, más organizadamente y en primer lugar en los trabajos de combustible. Los miembros del partido deben ir al frente de todos en disciplina laboral y energía. Los decretos del Consejo de Comisarios del Pueblo, del Consejo de Defensa y de otras instituciones centrales, así como locales, sobre la cuestión del combustible deben ser cumplidos no por miedo, sino por conciencia.

7. Las instituciones locales de combustible deben ser reforzadas con los mejores trabajadores del partido. La distribución de fuerzas debe ser revisada y modificada en consecuencia para estos fines.

8. A los camaradas enviados desde el centro hay que prestarles toda la ayuda posible, procurando la capacitación –y además en la práctica– del mayor número posible de jóvenes fuerzas de la organización, en la organización, dirección y realización del trabajo de combustible. En la prensa local hay que prestar más atención a este trabajo, destacando cuidadosamente, para conocimiento general, ejemplos de trabajo realmente bueno y luchando implacablemente contra el atraso, la negligencia o la incapacidad de cualquier región, departamento, institución. Nuestra prensa debe convertirse en un instrumento para poner al día a los atrasados, para educar hacia el trabajo, hacia la disciplina laboral, hacia la organización.

9. El abastecimiento de víveres y forraje para los ocupados en el trabajo de combustible debe convertirse en la tarea más importante de los órganos de abastecimiento. Ayuda integral a ellos, intensificación de su trabajo, control de su cumplimiento.

10. En todos los órganos de combustible (como en todas las instituciones soviéticas) hay que lograr incansablemente que se garantice de hecho la responsabilidad personal de cada uno por un trabajo o parte del trabajo determinados, estricta y exactamente señalados. La colegialidad en la discusión debe reducirse al mínimo necesario y nunca impedir la rapidez y firmeza de la decisión, ni apagar la responsabilidad de cada trabajador individual.

11. En la tramitación de todos los asuntos de combustible es necesaria una especial exactitud y urgencia. La más mínima manifestación de papeleo burocrático debe ser castigada sin piedad. La información al centro debe ser ejemplar.

12. En general, todo el trabajo de combustible debe ser organizado militarmente: con la misma energía, rapidez, disciplina rigurosa que se requiere en la guerra. Sin esto no se vencerá el hambre de combustible. Sin esto no se saldrá de la crisis.

El Comité Central del PCR confía en que todos los camaradas pondrán toda su fuerza para el cumplimiento más enérgico y exacto de estas indicaciones.

¡A luchar hasta la victoria contra el hambre de combustible!

"Pravda" nº 254 e "Izvestia del VTsIK" nº 254, 13 de noviembre de 1919.

Se imprime según el texto del periódico "Pravda", cotejado con el manuscrito.