Sabemos cómo terminó el intento similar de Kolchak. Por poco tiempo engañó a los obreros de los Urales y a los campesinos de Siberia. Al descubrir el engaño, tras sufrir violencias infinitas, azotes, saqueos por parte de los oficiales, hijos de terratenientes y capitalistas, los obreros de los Urales y los campesinos de Siberia ayudaron a nuestro Ejército Rojo a derrotar a Kolchak. Los cosacos de Orenburgo se pasaron directamente al lado del poder soviético.

He aquí por qué estamos firmemente seguros de nuestra victoria sobre Yudénich y Denikin. No lograrán restaurar el poder zarista y de los terratenientes. ¡Eso no ocurrirá! Los campesinos ya se sublevan en la retaguardia de Denikin. En el Cáucaso arde con llama brillante la insurrección contra Denikin. Los cosacos de Kubán murmuran y se agitan, descontentos con las violencias de Denikin y el saqueo en beneficio de los terratenientes y de los ingleses.

¡Seamos, pues, firmes, camaradas soldados del Ejército Rojo! Los obreros y los campesinos se colocan cada vez más unidos, con mayor conciencia, cada vez más decididamente del lado del poder soviético.

¡Adelante!, camaradas soldados del Ejército Rojo. ¡A la lucha por el poder obrero y campesino, contra los terratenientes, contra los generales zaristas! ¡La victoria será nuestra!

19 de octubre de 1919.

«El Soldado Rojo» № 10-15, 1919 (número de aniversario)

Se publica según el manuscrito