¡Camaradas! En mi réplica tendré que intervenir poco, aunque, por desgracia, tendré que objetar más bien no al camarada Yákovlev, que ha hablado antes que yo, sino a los camaradas Búbnov y Drobnis, que han hablado después de mí. Pese a ello, solo me queda hacer una observación particular.

Con respecto al discurso del camarada Rakovski, hay que decir que cuando afirmó que las granjas soviéticas debían ser la base de nuestra edificación comunista, eso es incorrecto. De ninguna manera podemos plantear el asunto así. Debemos reconocer que solo una parte muy pequeña de las granjas cultas debemos destinarla a las granjas soviéticas, pues de lo contrario no lograremos el bloque con el campesinado pequeño, y ese bloque nos es necesario. Cuando algunos camaradas dijeron que yo recomiendo el bloque con los boroťbistas{125}, es un malentendido. Aquí comparaba la política que debe seguirse con relación a los boroťbistas con la política que seguimos con relación a los eseristas de derecha. Entonces se nos acusaba, en la primera semana después de Octubre, entre otras cosas, en los congresos campesinos, de que, habiendo tomado el poder, no queríamos utilizar las fuerzas del campesinado. Yo decía: hemos tomado íntegramente vuestro programa para utilizar las fuerzas del campesinado, eso lo queremos, pero no queremos la alianza con los eseristas. Por eso, el camarada Manuilski se halla en un error extraordinario, lo mismo que los camaradas Drobnis y Búbnov, al declarar como si yo recomendara un bloque con los boroťbistas. Mi opinión consiste precisamente en señalar que necesitamos un bloque con el campesinado de Ucrania, y para que este bloque se realice, debemos polemizar con los boroťbistas no como se está polemizando. Todos los que hablaron sobre la cuestión nacional –hablaron de ello los camaradas Drobnis y Búbnov y muchos otros–, en su crítica de nuestra resolución del CC demostraron que manifiestan esa misma independencia local de la que acusábamos a los de Kiev. El camarada Manuilski se halla en un error extraordinario cuando piensa que acusábamos de independencia local en el sentido nacional, en el sentido de la independencia de Ucrania. Acusábamos de independencia local en el sentido de no querer tener en cuenta los puntos de vista de Moscú, los puntos de vista del Comité Central, que se encuentra en Moscú. Esta palabra, que se usaba en broma, tenía un significado completamente distinto.

Ahora la cuestión se plantea así: ¿necesitamos un bloque con el campesinado ucraniano?, ¿necesitamos la misma política que fue necesaria a finales de 1917 y durante muchos meses de 1918? Afirmo que sí, y por eso la mayor parte de las granjas soviéticas debemos entregarlas para su reparto efectivo. Necesitamos la lucha contra las grandes explotaciones, necesitamos la lucha contra los prejuicios pequeñoburgueses, necesitamos la lucha contra el partidismo. Los boroťbistas hablan mucho de la cuestión nacional, pero no hablan del partidismo. Debemos exigir que los boroťbistas disuelvan la Unión de Maestros, aunque sea en idioma ucraniano, aunque sea con el sello estatal ucraniano, pero en nombre de los mismos principios de la política comunista proletaria, en nombre de los cuales nosotros disolvimos nuestra VUS, el Sindicato de Maestros de toda Rusia, porque no aplicaba los principios de la dictadura proletaria, sino que defendía los intereses y aplicaba la política de la pequeña burguesía.