La República Soviética, en la dura y gloriosa lucha que lleva a cabo a la cabeza de todos los pueblos, entra en el período más difícil de su vida. Los meses que se avecinan serán meses de crisis. La Entente hace los últimos esfuerzos desesperados para aplastarnos con las armas. La situación alimentaria se agrava en sumo grado. El transporte está gravemente destruido.

Solo una tensión extrema de las fuerzas puede salvarnos. La victoria, sin embargo, es completamente posible. La revolución en Hungría es la prueba definitiva del rápido crecimiento del movimiento soviético en Europa y de su futura victoria. Tenemos más aliados en todos los países del mundo de los que nosotros mismos suponemos. Para nuestra completa victoria solo es necesario resistir aún 4 o 5 meses, quizás los más peligrosos y amargos. Y en días tales, los locos y aventureros que se llaman a sí mismos mencheviques, eseristas de izquierda y de derecha, adhiriéndose de palabra al Poder Soviético y protestando contra la intervención militar de la Entente, agitan a favor de huelgas o de concesiones al libre comercio, o del cese de la guerra civil, olvidando que nosotros propusimos la paz a todos y que nuestra guerra es una defensa justa, legítima e inevitable. Es evidente que esta agitación es la ayuda más activa y efectiva a los guardias blancos, que en su último esfuerzo nos preparan la desgracia. La Asamblea estigmatiza sin piedad a estos encubiertos enemigos del pueblo.

Declara a todos los mencheviques y eseristas que estén realmente dispuestos a ayudarnos en nuestra difícil lucha que el poder obrero-campesino les concederá plena libertad y les asegurará toda la amplitud de los derechos de los ciudadanos de la República Soviética.

La Asamblea declara que la tarea del Poder Soviético es ahora la guerra implacable contra aquellos mencheviques y eseristas que, como los grupos literarios y políticos «Siempre Adelante!» y «La Causa del Pueblo», entorpecen en realidad nuestra lucha y son aliados de nuestros enemigos jurados. La Asamblea llama a todas las organizaciones obreras, a todos los proletarios y campesinos trabajadores, a tensar todas las fuerzas para rechazar a los enemigos del Poder Soviético, para defenderlo, así como para poner orden en el abastecimiento y el transporte.

Para ello, la Asamblea considera necesario:

1) Atraer a los campesinos medios, es decir, a los representantes menos experimentados que los obreros y campesinos de vanguardia de estas clases, a ocupar el lugar de los agotados trabajadores de avanzada.

2) Reforzar una y otra vez el envío tanto de los trabajadores de vanguardia como de los obreros de masas al abastecimiento, al transporte, al trabajo en las tropas.

3) Atraer al mayor número posible de obreros y campesinos conscientes para trabajar en el Comisariado del Pueblo de Vías de Comunicación, en el Control Estatal, con el fin de mejorar su labor y erradicar el burocratismo y el papeleo.

4) Movilizar el mayor número posible de fuerzas desde las ciudades hambrientas hacia los trabajos agrícolas en el campo – a los huertos, a Ucrania, al Don, etc. – para intensificar la producción de pan y otros productos del campo.

5) Tensar todas las fuerzas para ayudar al campesino medio y cortar aquellos abusos de los que tan a menudo sufre, para brindarle un apoyo fraternal. Aquellos trabajadores soviéticos que no comprendan esta única política correcta o no sepan llevarla a la vida deben ser destituidos de inmediato.

6) En el orden del día está para todos la lucha contra toda manifestación de cansancio, cobardía y vacilación. Hay que infundir ánimo en los corazones, llamar a la firmeza de espíritu, aumentar la conciencia y fortalecer la disciplina fraternal.

La clase obrera y el campesinado de Rusia han soportado penalidades inmensas. Sus sufrimientos se han agravado aún más en los últimos meses. Pero la Asamblea declara que la voluntad de los obreros no ha decaído, que la clase obrera permanece en su puesto, que está llena de confianza en la superación de todas las dificultades, que defenderá, cueste lo que cueste, la victoria de la República Socialista Soviética en Rusia y en todo el mundo.

«Pravda» n.º 73, 4 de abril de 1919.

Se imprime según el texto del diario «Pravda».