Dos tareas fundamentales (y, en consecuencia, dos nuevas formas) de la lucha de clases bajo la dictadura del proletariado:

(1) Represión de la resistencia de los explotadores (y de toda recaída, retorno al capitalismo y a las tradiciones capitalistas).

(2) Influencia directriz sistemática (también = lucha, pero de tipo especial, superación de una resistencia conocida, aunque enteramente distinta, y superación de un tipo completamente diferente) sobre todos los trabajadores excepto los proletarios.

La dictadura del proletariado es su transformación en clase dominante. La dominación de una clase excluye la libertad y la igualdad.

NB:

* Acrítico. Red.

** Auténticamente pequeño-burgués. Red.

*** En forma abstracta. Red.

Pero el proletariado revolucionario necesita (en general y ahora de modo especial) una determinación concreta de sus tareas de transición, de los pasos graduales de lo viejo a lo nuevo.

Pasos reales hacia la «libertad y la igualdad», es decir (¡de lo contrario frase, pura frase!)[40] hacia la destrucción de las clases.

De un modo, por una línea, se puede y se debe destruir la clase (y las clases) de los explotadores.

A ellos se les puede «derrocar».

No se pueden «derrocar» las clases no explotadoras o no directamente explotadoras (intelectualidad burguesa; pequeña burguesía, que en tanto que propietaria de los medios de producción[41] es en esa medida explotadora en potencia y parcialmente en la práctica[42]).