El poder soviético, tras realizar la abolición completa de la propiedad privada de la tierra, ha pasado ya a la puesta en práctica de toda una serie de medidas dirigidas a la organización de la gran agricultura socialista. Las más importantes de estas medidas son: la creación de explotaciones soviéticas, es decir, grandes economías socialistas; el fomento de las comunas agrícolas, esto es, uniones voluntarias de campesinos para la gestión de una gran economía común, y de las sociedades, así como de las cooperativas para el laboreo colectivo de la tierra; la organización de siembras estatales para sembrar todas las tierras sin sembrar, sean de quien sean; la movilización estatal de todas las fuerzas agronómicas para medidas enérgicas de elevación de la cultura agrícola, etc.

Considerando todas estas medidas como la única vía hacia el aumento absolutamente necesario de la productividad del trabajo agrícola, el PCR(b) aspira a la puesta en práctica lo más completa posible de dichas medidas, a su extensión a las regiones más atrasadas del país y a nuevos pasos en la misma dirección.

En vista de que la oposición entre la ciudad y el campo es una de las bases más profundas del atraso económico y cultural del campo, y en la época de una crisis tan profunda como la actual coloca tanto a la ciudad como al campo ante el peligro inmediato de degeneración y muerte, el PCR(b) ve en la destrucción de esta oposición una de las tareas fundamentales de la construcción comunista y, junto con las medidas antes señaladas, considera necesario la atracción amplia y planificada de los obreros industriales a la construcción comunista en la agricultura, el desarrollo de la actividad del «Comité Obrero de Ayuda» de ámbito nacional, ya instituido por el poder soviético con estos fines, y cosas por el estilo.

En todo su trabajo en el campo, el PCR(b) se apoya invariablemente en los estratos proletarios y semiproletarios del mismo, organizándolos ante todo como una fuerza independiente, creando comités de campesinos pobres, células del partido en el campo, sindicatos de tipo especial de proletarios y semiproletarios del campo, etc., acercándolos por todos los medios al proletariado urbano y arrancándolos de la influencia de la burguesía rural y de los intereses pequeñopropietarios.

Con respecto a los kulaks, a la burguesía rural, la política del PCR(b) consiste en la lucha decidida contra sus tendencias explotadoras, en la represión de su resistencia a la política soviética y comunista.

Con respecto al campesinado medio, la política del PCR(b) consiste en su incorporación gradual y planificada al trabajo de la construcción socialista. El Partido se propone como tarea separarlo de los kulaks, atraerlo al lado de la clase obrera mediante una atención cuidadosa a sus necesidades, luchando contra su atraso con medidas de influencia ideológica y no con medidas de represión, aspirando en todos los casos en que estén afectados sus intereses vitales a acuerdos prácticos con él, haciendo concesiones en la determinación de los modos de llevar a cabo las transformaciones socialistas.