Empleamos palabras extranjeras sin necesidad. Las empleamos incorrectamente. ¿Para qué decir «defectos» cuando se puede decir deficiencias o fallos o lagunas?

Por supuesto, cuando una persona que acaba de aprender a leer en general y, sobre todo, a leer periódicos, se pone a leerlos asiduamente, asimila involuntariamente los giros periodísticos. Pero el lenguaje periodístico también empieza a echarse a perder entre nosotros. Si a quien acaba de aprender a leer se le puede perdonar que emplee, como novedad, palabras extranjeras, a los literatos no se les puede perdonar. ¿No es hora de que declaremos la guerra al empleo innecesario de palabras extranjeras?

Confieso que si el empleo innecesario de palabras extranjeras me enfurece (pues dificulta nuestra influencia sobre las masas), algunos errores de quienes escriben en los periódicos pueden sacarme de quicio por completo. Por ejemplo, emplean la palabra «budirovat» en el sentido de excitar, agitar, despertar. Pero la palabra francesa «bouder» (budé) significa enfadarse, enfurruñarse. Por lo tanto, «budirovat» significa en realidad «enfadarse», «enfurruñarse». Adoptar el uso de palabras a la francesa-nizhegorodiana significa adoptar lo peor de los peores representantes de la clase terrateniente rusa, que aprendió francés, pero, en primer lugar, no lo acabó de aprender y, en segundo lugar, deformaba la lengua rusa.

¿No es hora de declarar la guerra a la deformación de la lengua rusa?

Escrito en 1919 o 1920

Publicado por primera vez el 3 de diciembre de 1924 en el periódico «Pravda» № 275
Firma: N. Lenin

Se publica según el manuscrito