¡Camaradas! Hace cuatro meses, a finales de agosto de 1919, tuve la oportunidad de dirigirme mediante una carta a los obreros y campesinos con motivo de la victoria sobre Kolchak[4].

Ahora reproduzco íntegramente esta carta para los obreros y campesinos de Ucrania con motivo de las victorias sobre Denikin.

Las tropas rojas han tomado Kiev, Poltava, Járkov y avanzan victoriosamente sobre Rostov. En Ucrania hierve la insurrección contra Denikin. Es necesario reunir todas las fuerzas para derrotar hasta el fin a las tropas denikinistas, que intentaban restablecer el poder de los terratenientes y capitalistas. Es necesario aniquilar a Denikin para asegurarnos de la más mínima posibilidad de una nueva invasión.

Los obreros y campesinos de Ucrania deben conocer las lecciones que, para todos los campesinos y obreros rusos, se aclararon con la experiencia de la conquista de Siberia por Kolchak y la liberación de Siberia por las tropas rojas tras largos meses de opresión terrateniente y capitalista.

En Ucrania, el dominio de Denikin fue una prueba tan dura como el dominio de Kolchak en Siberia. No hay duda de que las lecciones de esta dura prueba llevarán a los obreros y campesinos ucranianos – igual que a los de los Urales y Siberia – a una comprensión más clara de las tareas del poder soviético y a una defensa más firme del mismo.

En la Gran Rusia la propiedad terrateniente de la tierra ha sido destruida por completo. En Ucrania hay que hacer lo mismo, y el poder soviético de los obreros y campesinos ucranianos debe consolidar la destrucción completa de la propiedad terrateniente de la tierra, la liberación completa de los obreros y campesinos ucranianos de toda opresión de los terratenientes y de los propios terratenientes.

Pero, además de esta tarea y de una serie de otras tareas que se presentaron y se presentan por igual ante las masas trabajadoras gran rusas y ucranianas, existen tareas especiales del poder soviético en Ucrania. Una de esas tareas especiales merece en la actualidad una atención extraordinaria. Es la cuestión nacional, o la cuestión de si Ucrania debe ser una República Socialista Soviética Ucraniana separada e independiente, vinculada en una unión (federación) con la República Socialista Federativa Soviética de Rusia, o si Ucrania debe fusionarse con Rusia en una única república soviética. Todos los bolcheviques, todos los obreros y campesinos conscientes deben reflexionar atentamente sobre esta cuestión.

La independencia de Ucrania ha sido reconocida tanto por el VTsIK (Comité Ejecutivo Central Panruso) de la RSFSR (República Socialista Federativa Soviética de Rusia) como por el Partido Comunista Ruso (bolcheviques). Por lo tanto, resulta evidente por sí mismo y es completamente reconocido por todos que solo los propios obreros y campesinos ucranianos en su Congreso Panucraniano de los Soviets pueden decidir y decidirán la cuestión de si fusionar Ucrania con Rusia, si dejar a Ucrania como república autónoma e independiente y, en este último caso, qué vínculo federativo establecer entre esta república y Rusia.

¿Cómo debe resolverse esta cuestión desde el punto de vista de los intereses de los trabajadores? ¿desde el punto de vista del éxito de su lucha por la liberación completa del trabajo del yugo del capital?

En primer lugar, los intereses del trabajo exigen la más plena confianza, la más estrecha alianza entre los trabajadores de diferentes países, de diferentes naciones. Los partidarios de los terratenientes y capitalistas, de la burguesía, tratan de dividir a los obreros, de acrecentar la discordia y la enemistad nacionales, para debilitar a los obreros, para fortalecer el poder del capital.

El capital es una fuerza internacional. Para vencerlo hace falta una alianza internacional de los obreros, una fraternidad internacional de los mismos.

Somos adversarios de la enemistad nacional, de la discordia nacional, del aislamiento nacional. Somos internacionalistas, internacionalistas. Tendemos a la estrecha unificación y a la completa fusión de los obreros y campesinos de todas las naciones del mundo en una única república soviética mundial.

En segundo lugar, los trabajadores no deben olvidar que el capitalismo ha dividido a las naciones en un reducido número de naciones opresoras, grandes potencias (imperialistas), con plenos derechos, privilegiadas, y una inmensa mayoría de naciones oprimidas, dependientes y semidependientes, sin igualdad de derechos. La criminalísima y reaccionarísima guerra de 1914-1918 aumentó aún más esta división, exacerbó la saña y el odio sobre esta base. Durante siglos se ha acumulado la indignación y la desconfianza de las naciones sin plenos derechos y dependientes hacia las naciones grandes potencias y opresoras, – de naciones como la ucraniana hacia naciones como la gran rusa.

Queremos una unión voluntaria de las naciones, – una unión que no admita ninguna violencia de una nación sobre otra, – una unión que esté basada en la más completa confianza, en la clara conciencia de la unidad fraternal, en el consentimiento completamente voluntario. Semejante unión no puede realizarse de golpe; hay que trabajar para llegar a ella con la máxima paciencia y cautela, para no estropear la cosa, para no provocar desconfianza, para permitir que se supere la desconfianza dejada por siglos de opresión de terratenientes y capitalistas, de propiedad privada y de enemistad a causa de sus particiones y reparticiones.

Por eso, tendiendo inflexiblemente a la unidad de las naciones, persiguiendo sin piedad todo lo que las divide, debemos ser muy cautos, pacientes, condescendientes con las supervivencias de la desconfianza nacional. Inflexibles, intransigentes debemos ser con todo lo que se refiere a los intereses fundamentales del trabajo en su lucha por su liberación del yugo del capital. Y la cuestión de cómo determinar las fronteras estatales ahora, provisionalmente – pues tendemos a la supresión completa de las fronteras estatales – es una cuestión no fundamental, no importante, secundaria. Con esta cuestión se puede esperar y se debe esperar, pues la desconfianza nacional en la amplia masa de campesinos y pequeños propietarios se mantiene a menudo muy firmemente, y con la precipitación se puede acrecentar, es decir, perjudicar la causa de la unidad completa y definitiva.

La experiencia de la revolución obrera y campesina en Rusia, la Revolución de Octubre-Noviembre de 1917, la experiencia de su lucha victoriosa de dos años contra la invasión de los capitalistas internacionales y rusos, mostró más claro que el agua, que los capitalistas lograron temporalmente jugar con la desconfianza nacional de los campesinos y pequeños propietarios polacos, letones, estonios, fineses hacia los grandes rusos, lograron temporalmente sembrar la discordia entre ellos y nosotros sobre la base de esa desconfianza. La experiencia mostró que esa desconfianza se supera y pasa solo muy lentamente y, cuanto más cautela y paciencia muestren los grandes rusos, que durante mucho tiempo fueron nación opresora, con tanta más seguridad pasa esa desconfianza. Precisamente con el reconocimiento de la independencia de los Estados polaco, letón, lituano, estonio, finés, conquistamos lenta pero firmemente la confianza de las masas trabajadoras más atrasadas, más engañadas y oprimidas por los capitalistas, de los pequeños Estados vecinos. Precisamente por este camino las arrancamos con más seguridad de la influencia de «sus» capitalistas nacionales, las conducimos con más seguridad a la plena confianza, a la futura república soviética internacional única.

Mientras Ucrania no esté completamente liberada de Denikin, su gobierno, hasta el Congreso Panucraniano de los Soviets, es el Comité Revolucionario Panucraniano, el Revcom de toda Ucrania{16}. En este Revcom, junto a los comunistas ucranianos bolcheviques, trabajan, como miembros del gobierno, los comunistas ucranianos borotbistas{17}. Los borotbistas se diferencian de los bolcheviques, entre otras cosas, en que defienden la independencia incondicional de Ucrania. Los bolcheviques no hacen de esto un objeto de divergencia y desunión, no ven en ello ningún obstáculo para el trabajo proletario amistoso. Debe haber unidad en la lucha contra el yugo del capital, por la dictadura del proletariado, y por la cuestión de las fronteras nacionales, de los vínculos federativos o de otro tipo entre los Estados, los comunistas no deben discrepar. Entre los bolcheviques hay partidarios de la independencia completa de Ucrania, hay partidarios de un vínculo federativo más o menos estrecho, hay partidarios de la fusión completa de Ucrania con Rusia.

Por estas cuestiones la divergencia es inadmisible. Estas cuestiones las resolverá el Congreso Panucraniano de los Soviets.

Si un comunista gran ruso insiste en la fusión de Ucrania con Rusia, los ucranianos lo pueden sospechar fácilmente de que defiende tal política no por consideraciones de unidad de los proletarios en la lucha contra el capital, sino por prejuicios del viejo nacionalismo gran ruso, del imperialismo. Tal desconfianza es natural, hasta cierto punto inevitable y legítima, pues durante siglos los grandes rusos han absorbido, bajo la opresión de los terratenientes y capitalistas, los prejuicios vergonzosos y viles del chovinismo gran ruso.

Si un comunista ucraniano insiste en la independencia estatal incondicional de Ucrania, se le puede sospechar de que defiende tal política no desde el punto de vista de los intereses temporales de los obreros y campesinos ucranianos en su lucha contra el yugo del capital, sino en virtud de prejuicios nacionales pequeñoburgueses, de pequeños propietarios. Pues la experiencia nos ha mostrado cientos de veces cómo los «socialistas» pequeñoburgueses de diferentes países – toda clase de supuestos socialistas polacos, letones, lituanos, georgianos mencheviques, socialrevolucionarios y demás – se han teñido de partidarios del proletariado con el único objetivo de colar mediante engaños la política de conciliación con la burguesía «nacional» contra los obreros revolucionarios. Esto lo hemos visto en el ejemplo del kerentschismo en Rusia en febrero-octubre de 1917, esto lo hemos visto y vemos en todos y cada uno de los países.

La desconfianza mutua entre los comunistas gran rusos y ucranianos surge así muy fácilmente. ¿Cómo luchar contra esta desconfianza? ¿Cómo vencerla y conquistar la confianza mutua?

El mejor medio para ello es el trabajo conjunto en defensa de la dictadura del proletariado y del poder soviético en la lucha contra los terratenientes y capitalistas de todos los países, contra sus intentos de restablecer su poder omnímodo. Tal lucha conjunta mostrará claramente en la práctica que, con cualquier solución de la cuestión de la independencia estatal o de las fronteras estatales, los obreros gran rusos y ucranianos necesitan obligatoriamente una estrecha alianza militar y económica, pues de otro modo los capitalistas de la «Entente», del «Acuerdo», es decir, de la unión de los países capitalistas más ricos, Inglaterra, Francia, América, Japón, Italia, nos aplastarán y estrangularán por separado. El ejemplo de nuestra lucha contra Kolchak y Denikin, a quienes estos capitalistas suministraban dinero y armas, mostró claramente este peligro.

Quien viola la unidad y la más estrecha alianza de los obreros y campesinos gran rusos y ucranianos, ayuda a los Kolchak, a los Denikin, a los capitalistas rapaces de todos los países.

Por eso nosotros, los comunistas gran rusos, debemos perseguir con la máxima severidad en nuestro seno la más mínima manifestación de nacionalismo gran ruso, pues estas manifestaciones, siendo en general una traición al comunismo, causan el mayor daño, desuniéndonos con los camaradas ucranianos y jugando así a favor de Denikin y del denikinismo.

Por eso nosotros, los comunistas gran rusos, debemos ser condescendientes en las divergencias con los comunistas ucranianos bolcheviques y borotbistas, si las divergencias se refieren a la independencia estatal de Ucrania, a las formas de su unión con Rusia, en general a la cuestión nacional. Inflexibles e intransigentes debemos ser todos, tanto los comunistas gran rusos, como los ucranianos y de cualquier otra nación, respecto a las cuestiones fundamentales, cardinales, iguales para todas las naciones de la lucha proletaria, las cuestiones de la dictadura del proletariado, de la no admisión de la conciliación con la burguesía, de la no admisión del fraccionamiento de las fuerzas que nos defienden de Denikin.

Vencer a Denikin, aniquilarlo, hacer imposible la repetición de una invasión semejante: tal es el interés fundamental tanto de los obreros y campesinos gran rusos como de los ucranianos. La lucha es larga y difícil, pues los capitalistas de todo el mundo ayudan a Denikin y ayudarán a toda clase de Denikin.

En esta larga y difícil lucha, nosotros, los obreros gran rusos y ucranianos, debemos ir en la más estrecha alianza, pues por separado seguramente no podremos vencer. Cualesquiera que sean las fronteras de Ucrania y Rusia, cualesquiera que sean las formas de sus relaciones estatales mutuas, esto no es tan importante, en esto se puede y se debe hacer concesiones, en esto se pueden probar tanto una, como otra, como una tercera cosa, – de esto no perecerá la causa de los obreros y campesinos, la causa de la victoria sobre el capitalismo.

En cambio, si no logramos mantener la más estrecha alianza entre nosotros, la alianza contra Denikin, la alianza contra los capitalistas y los kulaks de nuestros países y de todos los países, entonces la causa del trabajo seguramente perecerá durante largos años en el sentido de que tanto a la Ucrania soviética como a la Rusia soviética podrán entonces aplastarlas y estrangularlas los capitalistas.

Y la burguesía de todos los países, y toda clase de partidos pequeñoburgueses, los partidos «conciliadores», que admiten la alianza con la burguesía contra los obreros, se han esforzado sobre todo por desunir a los obreros de diferentes nacionalidades, avivar la desconfianza, quebrantar la estrecha alianza internacional y la fraternidad internacional de los obreros. Cuando la burguesía logra esto, la causa de los obreros está perdida. ¡Ojalá que a los comunistas de Rusia y Ucrania les sea dado, con un trabajo conjunto paciente, tenaz, persistente, vencer las intrigas nacionalistas de toda burguesía, los prejuicios nacionalistas de toda clase y mostrar a los trabajadores del mundo entero el ejemplo de una alianza verdaderamente sólida de obreros y campesinos de diferentes naciones en la lucha por el poder soviético, por la aniquilación de la opresión de los terratenientes y capitalistas, por la República Federativa Soviética Mundial!

28.XII. 1919.

«Pravda» nº 3 e «Izvestia VTsIK» nº 3, 4 de enero de 1920.

Se imprime según el texto del periódico «Pravda», cotejado con el manuscrito.