28. X. 1919.

Queridos amigos: Les envié para su publicación la carta fechada el 10. X. 1919: «Saludo a los comunistas franceses, italianos y alemanes», y en ella toqué, entre otras cosas, sus divergencias con los partidarios del boicot, los semisindicalistas, etc.[12] Hoy, a través de la radio gubernamental alemana (de Nauen), me entero de la escisión de su partido: aunque la fuente es sucia, probablemente en este caso tiene razón, pues las cartas de nuestros amigos de Alemania hablan de la posibilidad de una escisión.

Solo no me creo la parte de esa información radiofónica según la cual ustedes, teniendo 25 votos contra 18, excluyeron del partido a la minoría, que luego supuestamente creó su propio partido. Sé muy poco sobre esa oposición escindida, solo he visto algunos números del «Rote Fahne» de Berlín. Agitadores muy talentosos, pero inexpertos, jóvenes, similares a nuestros «comunistas de izquierda» (por inexperiencia y juventud) de 1918: esa es mi impresión. Habiendo coincidencia en lo fundamental (por el poder de los Soviets y contra el parlamentarismo burgués), la unificación es, en mi opinión, posible y necesaria, del mismo modo que es necesaria la escisión con los kautskianos. ¡Si la escisión resultó inevitable! Hay que tratar de no avivarla, recurrir a la mediación del Comité Ejecutivo de la III Internacional, obligar a los «izquierdistas» a formular sus divergencias en tesis y en un folleto. Desde el punto de vista internacional, la restauración de la unidad del Partido Comunista de Alemania es posible y necesaria. Me alegraría muchísimo recibir de ustedes una carta sobre este tema. Adjunto también una carta para los escindidos: espero que se la entreguen simultáneamente con la publicación de mi artículo, que reconoce plenamente su razón, artículo escrito antes de recibir la noticia de la escisión.

Les estrecho fuertemente las manos y les deseo ardientemente éxitos en su difícil trabajo. En todo el mundo, el movimiento comunista crece magníficamente, más lento de lo que quisiéramos, pero amplio, poderoso, profundo e invencible. Como en Rusia, en todas partes se ha delineado la etapa del dominio de «mencheviques y socialistas-revolucionarios» (de la «II Internacional»). Tras este dominio vendrá el dominio de los comunistas y la victoria de la dictadura del proletariado y del Poder soviético.

¡Con saludo comunista!

V. Uliánov (Lenin)

Publicado por primera vez en 1932 en las 2.ª y 3.ª ediciones de las Obras de V. I. Lenin, tomo XXIV

Se imprime según el manuscrito