(La aparición de Lenin es recibida con una ovación atronadora.) ¡Camaradas! Permitidme saludar a los trabajadores de las provincias de Yaroslavl y Vladimir, que una vez más han respondido a nuestro llamamiento y han entregado sus mejores fuerzas para la defensa de la república obrero-campesina. Sabéis por los periódicos, en los que publicamos toda la verdad sin ocultar nada, qué nueva y terrible amenaza suponen el general zarista Denikin con la toma de Oriol y Yudénich con la amenaza al Petrogrado rojo. Pero miramos este peligro y luchamos contra él como siempre: nos dirigimos al proletariado consciente y al campesinado trabajador con el llamamiento a ponerse en pie para defender sus conquistas.

La situación es extraordinariamente grave. Pero no desesperamos, porque sabemos que cada vez que se crea una situación difícil para la República Soviética, los obreros despliegan prodigios de valor, con su ejemplo alientan y entusiasman a las tropas y las conducen a nuevas victorias.

Sabemos que en todo el mundo, en todos los países sin excepción, el movimiento revolucionario, aunque más lentamente de lo que quisiéramos, crece inexorablemente. Y sabemos también que la victoria de la clase obrera en todo el mundo está asegurada.

Por muy duras que sean las víctimas que Rusia aporta, por muy agotada y atormentada que esté, lucha con tenacidad por la causa de todos los trabajadores. Los imperialistas pueden aplastar aún una o dos repúblicas, pero no pueden salvar al imperialismo mundial, porque está condenado, porque será barrido por el socialismo venidero.

Por eso os saludo, trabajadores de las provincias de Vladimir y Yaroslavl, en la firme convicción de que con vuestro ejemplo personal sostendréis el espíritu del Ejército Rojo y lo conduciréis a la victoria.

¡Vivan los obreros y campesinos!

¡Viva la república obrera mundial!

«Pravda» n.º 232 e «Izvestia del VTsIK» n.º 232, 17 de octubre de 1919.

Se imprime según el texto del periódico «Pravda».