Los periódicos ya han informado de que los obreros de Petrogrado han iniciado una intensa movilización y envío de los mejores trabajadores al Frente Sur.

La toma de Kursk por Denikin y el avance sobre Oriol explican plenamente este auge de energía del proletariado petrogradense. A su ejemplo deben seguir los obreros también en otros centros industriales.

Los denikinitas cuentan con provocar el pánico en nuestras filas y obligarnos a pensar solo en la defensa, solo en esa dirección. Las radios extranjeras muestran con qué celo los imperialistas de Francia e Inglaterra ayudan a Denikin también en esto, así como lo ayudan con armamento y cientos de millones de rublos. Las radios extranjeras pregonan al mundo entero el camino abierto hacia Moscú. Tanto desean los capitalistas atemorizarnos.

Pero no lograrán atemorizarnos. Nuestras tropas están distribuidas según un plan meditado y aplicado firmemente. Nuestra ofensiva contra la principal fuente de fuerzas del enemigo continúa sin cesar. Las victorias obtenidas en estos días –la toma de 20 cañones en la región de Boguchar, la toma de la stanitsa Vióshenskaya– muestran el exitoso avance de nuestras tropas hacia el centro de los cosacos, que era y es lo único que permite a Denikin crear una fuerza seria. Denikin será quebrado, como fue quebrado Kolchak. No nos atemorizarán y llevaremos nuestra causa hasta el final victorioso.

La toma de Kursk y el avance del enemigo sobre Oriol nos plantean la tarea de dar fuerzas adicionales para repeler aquí al enemigo. Y los obreros petrogradenses con su ejemplo han demostrado que han valorado correctamente la tarea. Sin ocultarnos el peligro, sin minimizarlo en absoluto, decimos: el ejemplo de Petrogrado ha demostrado que tenemos fuerzas adicionales. Para repeler la ofensiva sobre Oriol, para pasar a la ofensiva sobre Kursk y Járkov, hay que movilizar, además de lo que tenemos, a los mejores trabajadores del proletariado. Grave es el peligro creado por la caída de Kursk. Nunca antes había estado el enemigo tan cerca de Moscú. Pero para repeler este peligro, además de las fuerzas anteriores del ejército, movilizamos nuevos destacamentos de obreros de vanguardia, capaces de crear un cambio de ánimo en las unidades que se retiran.

Entre las tropas del sur, un lugar destacado lo ocupaba el desertor que había regresado a las filas del ejército. Había regresado en su mayoría voluntariamente, bajo la influencia de la agitación que le explicó su deber, que le explicó toda la gravedad de la amenaza de restauración del poder de los terratenientes y capitalistas. Pero el desertor no se mantuvo firme, no tuvo resistencia, y comenzó a menudo a retirarse sin entablar combate.

He aquí por qué cobra importancia primordial el apoyo al ejército mediante un nuevo flujo de fuerzas proletarias. Los elementos inestables serán fortalecidos, el ánimo se elevará, se logrará un cambio. El proletariado, como ha ocurrido constantemente en nuestra revolución, apoyará y dirigirá las capas vacilantes de la población trabajadora.

En Petrogrado, los obreros ya desde hace tiempo tienen que soportar aún más cargas que los obreros de otros centros industriales. Tanto el hambre, como el peligro militar, como la extracción de los mejores obreros para cargos soviéticos en toda Rusia –de todo esto el proletariado petersburgués ha sufrido más que el proletariado de otros lugares.

Y sin embargo vemos que entre los obreros petersburgueses no hay ni la menor desesperanza, ni la menor pérdida de fuerzas. Al contrario. Están templados. Han encontrado nuevas fuerzas. Presentan nuevos combatientes. Cumplen excelentemente la tarea del destacamento de vanguardia, enviando ayuda y apoyo allí donde más se necesita.

Cuando tales fuerzas frescas van a fortalecer las unidades vacilantes de nuestro ejército, entonces las masas trabajadoras, los soldados campesinos, reciben nuevos dirigentes de entre los suyos, de entre los trabajadores más desarrollados, más conscientes, más firmes de espíritu. He aquí por qué tal ayuda en nuestro ejército campesino nos da una superioridad decisiva sobre el enemigo, pues en el enemigo para «apoyar» a su ejército campesino solo entran en juego los hijitos de los terratenientes, y sabemos que ese «apoyo» ha destruido a Kolchak, destruirá a Denikin.

¡Camaradas obreros! ¡Pongámonos todos a una nueva labor siguiendo el ejemplo de los camaradas de Petrogrado! Más fuerzas para la actividad en el ejército, más iniciativa y audacia, más emulación para igualarnos a los petrogradenses, y la victoria será de los trabajadores, la contrarrevolución terrateniente y capitalista será rematada.

P. D. Ahora me he enterado de que también desde Moscú han partido al frente varias decenas de los camaradas más leales. Tras Petrogrado se ha movido Moscú. Tras Moscú deben moverse los demás.

3 de octubre de 1919.

«Pravda» n.º 221 e «Izvestia del VTsIK» n.º 221, 4 de octubre de 1919. Firma: I. Lenin

Se imprime según el texto del periódico «Pravda».