¿Cómo consolidar la victoria sobre Kolchak? ¿cómo llevarla hasta el final, destruyendo a Denikin? ¿cómo hacer imposibles nuevos intentos de los terratenientes, capitalistas y kulaks por recuperar el poder, la tierra, el capital, el dominio sobre los obreros y campesinos?

Esta pregunta equivale a la cuestión del destino de toda la revolución socialista en Rusia. Todo obrero y campesino consciente medita sobre esta cuestión. Y no es difícil convencerse de que en la base de toda la edificación del socialismo se encuentra ahora la cuestión alimentaria.

Recolectar todos los excedentes de grano en manos del poder central soviético, distribuirlos correctamente, eso significa hacer invencible a nuestro Ejército Rojo, eso significa aplastar definitivamente a Kolchak y Denikin, eso significa restaurar la industria y asegurar la producción y distribución socialista correcta, asegurar el pleno orden socialista.

Ya tenemos ahora suficiente experiencia en el trabajo alimentario y en la edificación socialista para representarnos claramente tanto la magnitud de esta tarea como los modos de resolverla. Conocemos toda la dificultad de la tarea, pero también sabemos por experiencia que hemos encontrado el camino correcto para resolverla y que, concentrándonos más en esta tarea, aumentando la energía, tensando las fuerzas, perfeccionando el aparato, podemos resolver la tarea hasta el final.

Del 1 de agosto de 1917 al 1 de agosto de 1918, el Estado acopió 30 millones de puds de grano. Del 1 de agosto de 1918 al 1 de agosto de 1919, alrededor de 105 millones, es decir, 3,5 veces más, aunque en este período no contábamos en absoluto con el Don, el Cáucaso Septentrional y Siberia Occidental, casi no contábamos con Ucrania, es decir, con los lugares más ricos en grano.

Con una buena cosecha de 1919, podemos acopiar muchísimo, tal vez 400 y más millones de puds de grano. Entonces reforzaremos extraordinariamente la extracción de combustible, madera, carbón, etc. Entonces restauraremos la industria y saldremos firme y definitivamente al amplio camino de la edificación socialista planificada. Entonces venceremos plenamente la especulación, destruiremos esa odiosa herencia del capitalismo que ahora estropea, en todas partes y por doquier, los brotes del socialismo.